miércoles, 21 de diciembre de 2011



ANGUSTIO: UNA ESTAMPA DE MI PUEBLO
Wilson A. Acosta S.


En todas las comunidades, principalmente en las pequeñas, los acontecimientos que se dan en el permanente discurrir de su historia, constituyen fenómenos que al ser parte de su proceso, le aportan, y participan de ese todo social, dejándole impresa su indiscutible influencia en el transcurso de su camino hacia la estructuración de su acervo. Es su particular colaboración.

Cuando se trata de la aparición de aquellos personajes pintorescos que surgen en las distintas etapas generacionales del ambiente social en que vivimos, su paso por la vida nos deja ricas y excelentes enseñanzas que nos transportan en el tiempo, aportando noticias y antecedentes del comportamiento secular de nuestros coterráneos que a la par de que van despertando nuestro sano deseo de meternos a desempolvar y bucear en esas vivencias casi olvidadas, también nos hacen recapitular y entender que además de héroes y mártires, de escritores y maestros, de patriotas y de revolucionarios, de reaccionarios y antisociales, de santos y de poetas, nuestras comunidades parieron una estirpe de seres incapaces, desamparados y minusválidos mentales, que aunque signados por una pobre cordura en su vida, tuvieron su encanto, cumplieron su rol ( los de ayer y los de hoy) atrapados por una triste misión, arrastrando el estigma de su miserable inconsciencia. Eso sí, desprotegidos, burlados y desdeñados por la insensata incomprensión de la ignorancia de muchos.

Es importante que entendamos que ellos son parte del caudal invaluable de nuestra historia doméstica; que ellos sembraron en la psique social de la comunidad su impronta, con sus chistes, con sus comportamientos irracionales, con sus posturas extrañas, en sus salidas casi geniales, en la limosna recibida cada día de manos piadosas o en el “reperpero” que de vez en vez “armara” cualquiera de ellos subida su adrenalina, que lo hiciera “ perder el juicio y “furiar” lanzando con todas sus fuerzas piedras por doquier, persiguiendo a la muchachada inocente, enardecida, profiriendo con estridencia palabrotas encendidas capaces de hacer ruborizar al más mundano de aquellos mozalbetes asiduos visitantes al parque central. Es innegable, estos seres han sido parte del condimento y la sal que siempre ha dado vida color y sabor a la quietud y a la monotonía de cada época, en cada pueblito, en cada generación.

Ellos complementan la sustancia de nuestro folklor, fueron los de ayer como son los de hoy un componente de nuestra patología, la parte más débil del cuerpo social que se nos muestra personificada en la triste humanidad de “nuestros locos”.

Es importante que sepamos que la herencia del pasado vive en nosotros, los muertos viven en nosotros, en nuestro cuerpo y en nuestra alma, en nuestras costumbres y aspiraciones; lo que somos y lo que seremos lo hemos tomado de los demás, por lo que en términos sociales y biológicos no podemos negar el fardo que arrastramos de todo lo pasado que además nos inspira y constituye piedra en la que se fundamenta la edificación del futuro.

Es esta la razón por la que hoy miro hacia atrás para darle una breve ojeada a este tema sin “aparente significación” para muchos, pero que es totalmente nuestro, con la intención de evitar que las páginas de la historia que los contiene desaparezcan para siempre, tragadas por el monstruo del tiempo y del olvido.

Me cautiva recordar cosas, acontecimientos y personajes que formaron parte de la cotidianidad bucólica corta y estrecha de aquel pequeño y polvoriento pueblito, en el cual desperté a la conciencia hace varias décadas, del que guardo mis propios recuerdos junto al recuerdo que me trasmitieron mis mayores, ¡tan pequeño!, capaz de ser andado y medido de tres zancadas.

Estoy convencido de que el pasado y sus acontecimientos pueden ser interpretados y sentidos de diferentes maneras, más, igualmente creo con firmeza, que cuando de sentir e interpretar esas historias emotivas, esas vivencias, protagonizadas por personajes legítimamente nuestros, que a pesar de su indigencia, de su pobreza de espíritu, aportaron alegría, afinando nuestro sentimiento de caridad y de amor entre risas diversión y conmiseración por ellos, confundiéndonos en el alma de toda la comunidadad cuando se trata de recordar esos seres humanos, dados de baja con antelación por los rangos sociales, el sentimiento se torna definitivamente común en todos y surge espontáneamente la calidad de la caridad humana, que casi siempre permanece oculta, en unas personas más que en otras, en las honduras del alma………………………………………...


Sin esfuerzo despliego el telón, por que el recuerdo aunque lejano está siempre fresco en mi memoria, con deseos de ser compartido; proyecto sobre él las vivencias de mi más tierna infancia y se agolpan las escenas, y aparece de pronto el mítico personaje deambulando, casi oculto entre los negros crespones de la noche, inútilmente desafiados por las luces mortecinas de las bombillas débilmente animadas por la corriente eléctrica de la plantita municipal en las anchas calles de mi pueblo:

A Angustio Gómez lo conocí siendo yo aún de muy poca edad. Su figura fantasmal proyectada por las sombras de las calles semi-obscuras de Neyba me inspiraba miedo, me era imposible discernir su comportamiento respetuoso, yo era un niño, no entendía su timides cuando solicitaba ayuda a mis padres como lo hacía cada noche para saciar su hambre, igual que lo hacía con algunos de los vecinos de nuestra calle.

En mi hogar siempre se le acogió con afecto en sus fugaces visitas que jamás pasaron del frente de la galería de la casa.
Yo en mi inocencia estuve siempre alerta, esperando de él un rapto de locura o de agresión que nunca se materializó.

Vivíamos entonces en la casa de madera y zinc con una pequeña galería al frente que construyo el viejo Teló por encargo de mi padre en un amplio solar de la calle San Bartolomé, con jardín en el frente cultivado por nuestra madre, amante de las flores, con dos enormes ciruelos en el patio que se distinguían entre los otros árboles también sembrados por sus manos.

Teníamos en nuestro patio los restos obsoletos e inútiles del viejo molino de viento con su imponente reservorio construido de concreto armado, que tiempo atrás proveía de agua a la escasa población, aquellas ruinas superadas por el progreso nos servían de entretenimiento, y su presencia en nuestro patio nos enorgullecía.

Distaba nuestra casa a dos casas de la calle Apolinar Perdomo con la que hace esquina la calle San Bartolomé.
Corrían los últimos años de la década del cuarenta del siglo pasado, respirábamos la densa paz de la férrea dictadura Trujillista.

Antes habíamos vivido en la casa de la abuela materna en la calle Apolinar Perdomo frente al parque Central, donde nací.
Con cierto asombro, yo observaba a buen resguardo la débil humanidad de Angustio en su ceremonioso caminar de todas las noches, balanceándose en cámara lenta, de un lado a otro, en silencio, parecía un ser suspendido por escasos segundos en el aire por hilos invisibles antes de mudar el próximo paso, más bien, lucia como una marioneta y ese espectáculo me atemorizaba.

Siempre lo vi vestir de saco corbata y sombrero, indumentaria que con el tiempo se convirtió en harapos. Aquella forma de vestir fue un remedo de su lejano pasado cuando en su juventud vivía en la capital de la república y adquirió allí modales y costumbres citadinas.

La historia que se contaba de él, de acuerdo al testimonio de los mayores, la que le ocasionó su rara enfermedad psíquica y lo redujo a vivir en ese mundo de confusion, fue la de su desmedida afición por el alcohol. Trabajaba en una licorería en la ciudad y no pudo soportar la tentación, se inició en la bebida y se convirtió en un alcohólico, esto, como es de suponer, le afecto severamente su salud física y mental y lo condujo de regreso a Neyba en un viaje obligado, ya tomado por la fobia a la luz del día, dolencia que lo acompaño en todo el trayecto de su vida…. Hasta la muerte.

Fue desde entonces que para Angustio Gómez dejó de existir el bullicio de la mañana, renegó del brillo y de los colores de la naturaleza bajo el sol del medio día en su pueblo natal. Huyó de la luz de la alborada, y quiso que todo fuera oscuridad, esquivando en su paseo nocturno las bombillas del tendido eléctrico.

No es que fuese Angustio el único enfermo mental de nuestro pueblo para esa época, pero, definitivamente, era el único que yo recuerde conduciéndose con aquellos modales y compostura que “cualquier persona normal envidiaría”…

La locura siempre ha causado estupor a las demás personas, nos trastorna y nos hace vacilar ante los principios arraigados referentes a las aspiraciones de trascendencia que anima a la mayoría.

La muerte social y espiritual del enajenado resulta del divorcio que se produce entre él y el medio que lo circunda es un ser que vive ajeno, alienado de sí del mundo y de la sociedad.
No es justo contemplar a un semejante indefenso, tomado por la más triste y humillante de las miserias de este mundo, pasear su humanidad mendigando un pedazo de pan….


Era aceptado y respetado por todos. Para Angustio Gómez nunca hubo desprecio ni burla. Para este hombre silencioso, que apenas susurraba las palabras y que siempre al despedirse lo hacía con un “buenas noches” o un “muchas gracias, vuelvo mañana,” no existió el sentimiento de inconformidad fuese o no correspondida su humilde solicitud de ayuda……………….

Por tanto, para él, este sentido recuerdo. Que llegue a todo el continente de su pueblo ya crecido, con ínfulas de ciudad… con la finalidad de que todos entiendan que él y sus iguales del pasado y del presente son parte de la carga genética y social que heredamos de los ancestros. Sólo que a él, de esa herencia le
tocó de la peor parte, algo que aceptó, conduciéndose con dignidad, porque a pesar de su “aparente locura” fue un hombre dócil que mereció afecto y protección de las buenas almas neyberas….

domingo, 23 de octubre de 2011


LAGO ENRIQUILLO



OTRA VEZ NEYBA
Wilson acosta Sosa

En Neyba se inició la leyenda desde el preciso instante en que esta comunidad empezó a dar sus primeros pasos de existencia. El trauma las dificultades y los grandes escollos que encontró en el camino de su establecimiento y de su desarrollo como enclave económico social y urbano, le dio la reciedumbre del Guayacán y la persistente decisión de la Guasábara para resistir y vencer todas las adversidades que ha encontrado en esa larga y tortuosa prueba.

La terquedad de su sol inclemente que lo ha templado en la permanente lucha por su supervivencia, ha sido el crisol que le endosa el carácter de un pueblo de hombres introvertidos, desconfiados, valerosos, dispuestos a defender con uñas y dientes la dignidad de su familia y la integridad de su terruño sito en el Sur Profundo, donde la naturaleza es avara y los medios para hacerla parir son escasos. Allí el habitante del campo debe superar con creces el esfuerzo que le es común al que habita regiones más pródigas.

Sus guerreros del pasado cobraron fama digna de antología. Una comunidad que surgió a la defensiva luchando por la permanencia en forma desigual contra las incursiones de antes y después del establecimiento de la colonia francesa,: de cimarronadas, de intrusos, maroteros y abigeos,y de aquellos que se convirtieron en permanentes habitantes del oeste, dando origen a la división en dos de la isla de la Española; luego, pasa por las vicisitudes sufridas por las sucesivas invasiones de los conquistadores capitanes del ejército revolucionario haitiano a partir del año 1801; el incendio y el degüello criminal hecho por las fuerzas de Dessaline en su retirada el año 1805, y las guerras de la independencia y de la restauración de la república. En 1916 humillada por el flagelo de la intervención norteamericana que se mantuvo hasta el año 1924, en cuyo ominoso período el general guerrillero Andrés Cuevas(a)“Anduquita” encarnó el honor y la vergüenza de la región pronunciándose con las armas en las manos junto a sus seguidores de la sección del Estero, de Panzo, y del pueblo de Neyba. Entregando su vida tomada por la traición, que siempre ha estado al asecho de las grandes causas y de sus protagonistas.

Y qué decir del Abril glorioso del 1965, cuando Neyba dijo presente, representada por un nutrido grupo de sus hijos, confirmando la tradición que ya había sentado en su lucha iniciada desde antes de la separación, por los supremos intereses de su patria, de su familia y del futuro democrático nacionalista y liberal de los dominicanos.

Dice la historia que Pedro Santana, el fiero e irreconciliable enemigo y vencedor del haitiano, sentía una gran admiración por la tropa de Neyba y que siempre en sus grandes enfrentamientos con el ejército invasor de occidente, prefirió la presencia de estos a su lado. Como homenaje de reconocimiento a este pueblo de valientes, puso su nombre al brioso caballo que siempre lo condujo a la lucha y a la victoria, le llamó: “EL NEYBANO”. Contrajo lazos de compadrazgo con innumerables hijos de la región, lazos que significaban entonces un compromiso de amistad inviolable y sagrada, como aquella amistad y compadrazgo que lo unió hasta la muerte con Francisco Sosa, el héroe de Cambronal en las gestas por la por la separación de nuestra nación de la república haitiana.


Y qué decir de Ulises Hereaux que vivió y compartió con los Neyberos en casi todo el trayecto de la guerra fratricida contra el régimen del presidente Báez, probando en carne propia el valor de ambos bandos, por lo que en Neyba cultivó amigos y respetó enemigos. Qué, de la amistad y la confianza que prohijó el general José María Cabral para esos mismos días, amigo entrañable de Lorenzo Acosta Pérez que fue a vivir a Samaná donde ejerció como gobernador civil y militar muriendo en el asalto que las guerrillas rojas hizo, dirigidas por el fanático lugarteniente del caudillo rojo Buenaventura Báez, Luciano de Vargas (a) solito al general Cabral, vencedor del español en La Canela, al que la población Neybera impresionada por su gran personalidad y carisma le decía con respeto y cariño: “El señor del cachimbazo”, porque fumaba en un cachimbo más grande de lo normal.

Decir: Neyba, para aquellos tiempos de gloria y de sacrificio, cuando la empresa nacional salía del cascarón como un polluelo indefenso, era lo mismo que decir valor, patriotismo y entrega. Sus mejores hijos, de los que más fruto esperó y obtuvo en su lucha por su progreso y superación material e intelectual, los entregó al ideal supremo de la Patria, sin una queja, orgullosa de la estirpe que dio origen a esa constelación de héroes y de mártires, a sabiendas de que la sangre derramada constituía el abono fundamental de su futuro.

Yo me inicié en el conocimiento y el apego a la historia emocional, intima, doméstica, oculta en el “mapa del ADN” del carácter de los Neyberos, narrada todos los fines de semana, semana tras semana, capítulo tras capitulo, en el inolvidable “ Patio Neybero” de la residencia, en el Ensanche Luperón de la ciudad capital, de nuestro inolvidable pariente Diógenes Noboa Leyba donde era obligada la reunión de los Sosa Leyba, Leyba Matos , Pérez Silfa, Santana del Valle entre otros, y los Acosta Sosa ( mis hermanos y yo) entonces muy jóvenes estudiantes universitarios, narrada (repito),por las voces autorizadas de estos viejos Neyberos de categoría ya desaparecidos, que entre tragos y remembranzas discernían desde los hechos más relevantes de nuestro pasado histórico, pasando por los casos trágicos del “concho primo” irracional e incivil, hasta tocar el recuerdo de los guantes y trochas de beisbol, construidos por ellos en su juventud, hechos de tela en forma rústica, pero, que “no tenían nada que envidiar a los fabricados en el extranjero”. Y de los bates pulidos por sus propias manos, con los que Jesús Reyes (Jesús Genara) y Abelino disparaban bestiales palos que perdían la pelota para siempre entre las breñas y los bayahondales del monte seco, al norte del improvisado campo de juego de beisbol”.

Allí confirmé que José Antonio Acosta Pérez (a) Totoño fue un prolífico juglar tejedor de magnificas coplas, que cantó con ellas al amor, a la patria, a su pueblo y a sus héroes, que se proclamó general en la manigua y se desempeñó como comandante de Armas de la plaza de Neyba, que sus coplas traspasaron el límite del Sur y llegaron al Cibao, muy celebradas en su época, recogidas, escritas y puestas en manos de una hija que las guardó con tanto celo que no tomó en cuenta la acción del tiempo y de la traza. Decían ellos que muchas de esas coplas anónimas que aún perduran en el folklor de la región son de su autoría.

José Antonio Acosta (a) Totoño hermano de Juan Antonio Sargento Abanderado de las tropas dominicanas en "Cambronal", de Julián, de Gregorio, de Lorenzo, de Remigio de Ángel y de Mariquita, hijos todos de Francisco Acosta y de Rosalía Pérez, es el autor de la copla que aun repiten con orgullo las presentes generaciones, en la que retrata el carácter firme pero acogedor del hombre de este pueblo:

Neiba ha sido un baluarte
Desde el febrero fecundo
Neyba no cabe en parte
Y en Neyba cabe to’ el mundo

Siempre se creyó, y fue tema obligado de discusión en las tertulias del ”Patio Neybero”, que nuestro querido pueblo fue uno de los primeros que se fundó en la época colonial, esta creencia se sustentaba en que los hatos de Neyba fueron devastados cuando en los años de 1606 a 1608 el decadente imperio español que no había podido superar la obsoleta política económica y social del feudalismo ya superado por Inglaterra Francia y otras naciones de Europa decretó el abandono y devastación de grandes regiones de la isla para evitar el negocio floreciente del contrabando y el contacto de los isleños con los comerciantes franceses, ingleses y holandeses que invadieron con sus naves repletas de esclavos de géneros y toda clase de mercancías las costas de la isla, que además les proveían de Biblias luteranas, infringiendo así la autoridad del monopolio español, corrompiendo la doctrina de la iglesia Católica Apostólica y Romana y de la Corona española que no aceptaban reformas ni herejías. Fueron desarraigadas por consecuencia y trasladadas poblaciones enteras por lo que la comunidad que se desarrollo en torno a los hatos de Neyba no fue la excepción, pero la verdad es, que aunque existió esa población importante, ella no estaba organizada ni reconocida oficialmente por la autoridad del imperio Colonial.
No obstante esta serie de evidencias históricas tomadas de las viejas crónicas y de documentos que narran todos los hechos ocurridos en la Colonia previos a la fundación de Neyba, sus habitantes aún discuten y buscan con denodado interés la fecha de su nacimiento como entidad política y territorial, casi convencidos, aferrados a la memoria histórica que nos legaron algunos de nuestros antepasados persuadidos de que este acontecimiento data del siglo XV1 como también afirman de San Juan de la Maguana algunos de sus hijo amantes del tema.

Como una prueba de lo que hemos afirmado a ese respecto en los párrafos anteriores veamos lo que dice Manuel Vicente Hernández Gonzales en su obra “La colonización de la Frontera Dominicana 1680-1795” sic “Solano y Bote reseña que: la villa de neiba se fundó en el año de 1735 en este siglo y sus vecinos disfrutan de sus tierras que eran del distrito de azua y alcanzan hasta el término antiguo de Curisaco en la Bajada grande sobre la laguna de Azuey.” Y continúa:

“Así lo asevera Peguero, quien la escogió con la denominación de Santa Cruz de Neiba con familias de la villa de azua. En sus pobladores se puede apreciar tanto criollos como canarios y sus descendientes”. Los que postulan la tesis contraria manifiestan que tanto Neyba como San Juan fueron re-fundadas para aquella ocasión, es decir, que existieron con anterioridad.

Ya para el año 1795 Neyba era una Parroquia del Distrito Marítimo de Azua y siendo en 1801 un Distrito del Departamento Oriental del Ozama Tousssaint la traspasó al Departamento haitiano del Sur; para 1822 fue adscrita al Departamento Haitiano del Oeste, y con la misma categoría de común la Junta central Gubernativa la asimiló en 1844 al Departamento de Azua.

Al crearse en el año 1881 el Distrito Marítimo de Barahona la Común de Neyba fue anexada a la nueva entidad política territorial, permaneciendo bajo la jurisdicción de Barahona hasta el año de 1943 cuando fue escogida para ser la cabecera de la nueva provincia de Bahoruco.

Es indudable que este último paso catapultó esta región que vivía aletargada, olvidada, dependiendo de una economía basada en una agropecuaria de subsistencia y de un tradicional comercio informal e ilegal con la vecina república de Haití que luego fue penalizado y perseguido por la nuevas reglamentaciones impuestas por las estructuras institucionales del sistema de aduanas organizado y puesto en vigencia en primer término por las autoridades de los Estados Unidos de Norte América en el gobierno de Ramón Cáceres (mon), cuando mediante el convenio de 1907 que ratifico el ya establecido en el año 1905, les fue entregado el cobro y la administración de las aduanas del país que se prolongó en todo el trayecto de la ocupación del 1916-1924, y después de esta por los subsiguientes gobiernos nacionales.


La historia se nutre de realidades, estas constituyen el testimonio incontrovertible al analizar hechos y motivos que han originado cambios en el rumbo de la sociedad. Es innegable que Neyba y los pueblos aledaños a partir de la creación de la provincia se encaminó hacia una lenta pero sostenida etapa de progreso; su inquebrantable fe, la perseverancia depositada en el trabajo por sus habitantes transformó, con la valiosa ayuda y dirección del gobierno central, poco a poco, al villorrio cuasi-fronterizo rural y analfabeta en un centro urbano conectado con las demás regiones del país.

En la actualidad la provincia transita por uno de los momentos más interesantes de su evolución, en primer lugar su crecimiento demográfico y económico ha promovido una inusitada movilidad social que nos interacciona con todo el resto del país dominicano, ha surgido y se ha fortalecido una clase media vigorosa, en ascenso; profesionales universitarios y técnicos por centenares. Una juventud inclinada por el camino de la superación con una extensión de la universidad del estado en su propia casa.


Nuestra sociedad se halla en estos precisos momentos involucrada en el ejercicio del quehacer político partidista en pos de las elecciones a celebrarse el 20 de mayo del próximo año 2012, ejerciéndolo en un ambiente de paz de respeto y democracia que nos brinda esta etapa de nuestra historia que surgió como consecuencia de la desaparición del dictador Rafael L. Trujillo el 30 de mayo de 1961,

Es importante que nuestros líderes locales además de estar animados del natural y legítimo derecho que les asiste, de colmar sus metas y sus aspiraciones personales, estén tambien bien persuadidos de que su principal compromiso es el contraído con la comunidad que lo vota y que de ellos espera una leal representación. Que haciendo a un lado los colores y banderías políticas, al final de la jornada, los una a todos su identificación con los ideales de este pueblo de casi trescientos años de existencia, cuya esperanza radica en la sensibilidad social y vocación de servicio de sus mejores hijos e hijas, vocación que nos dejaron como legado aquellos lejanos ancestros que edificaron los cimientos de nuestra sociedad.


22-10-2011.-


EVACIÓN SEGUNDA

Somos mucho más que Tierra y mineral
bajo este sol candente
Bañados por sus rayos
Que han perseguido la noche de oriente a poniente
Y han hilvanado la vida con sus doradas huellas
Desde el primer día
Desde la aparición de la palabra
Desde el primer beso
Desde que el equilibrio universal
sentó sus reales para siempre.


Somos hombre y mujer hechos de barro
Con una lámpara encendida en las entrañas
Y un rio de luz circulando prisionero
Entre los huesos y las carnes humedecidas
Por el ir y venir de nuestra tibia sangre oxigenada
Dando vida a la vida y esperanza a la muerte
Soñando entre los brazos del amor
Que sana desde entonces las heridas

Y es que después de Dios solo el hombre
Discurre sobre sí
Y sobre el misterio de lo trascendente
¡Cuánta maravilla al abrir nuestros ojos!
La conciencia del hombre descubrió el universo
Por lo que yo me niego a imaginar que soy finito

Porque vivo anhelando la infinitud del cielo
Mis ansias de amar y de elevarme
no tendrán fin cuando el tiempo se agote
Y se agote la sangre que da vida
O se pudra la carne en el sepulcro
Y se pudran los huesos
Destrozando en segundos de esa hora fatal
La obra de esas manos taumaturgas

¿Y la conciencia que es una maravilla?
¡creadora de todo lo que existe!
¿Se irá también, definitivamente,
a morar al mundo de la nada?

¿Y esa lámpara de luces encendida?,
¿Después de Dios quién podrá apagarla?:
¿Una débil ráfaga de viento traerá las tinieblas?
¿Una mota de polvo en el camino,
empañará el lucero en la mañana?
O una gota del agua de aquel rio,
Que en su ciega carrera hacia el océano
Provoca tempestades,
¿Podrá rendir esas luces para siempre?
Wilson Acosta Sosa. 22-10.2011

miércoles, 27 de julio de 2011



NEYBA TRAS SUS RECUERDOS (4)
Wilson A. Acosta S
25-7-2011
Es en esos días mágicos de fin de año cuando algunas personas somos presa fácil de la nostalgia. Las fiestas navideñas, el espíritu de solidaridad que se adueña de la familia cristiana, y esa proclividad para la temporada que nos obliga hacer un alto en la cotidianidad. Aferrados un poco a tradiciones y creencias, al recuerdo que nos embarga de seres queridos que han partido para siempre, nos transforma, y nos hace sentir tal como si un extraño huésped se alojase en lo más recóndito de nuestras interioridades, desempolvando viejas y ajadas pero muy íntimas historias, que forman parte consustancial de nuestro acerbo espiritual.


Entonces iniciamos un recuento de esos sucesos lejanos en el tiempo. Y sin proponérnoslo, nos sumergimos en aquellas vivencias que yacen ocultas durmiendo ¡pero nunca muertas! en las profundidades de nuestra psique. Las reanimamos, las palpamos y las sentimos con toda su fuerza y toda su realidad. Episodios tras episodios, sentimientos tras sentimientos, que a veces llegan a tornarnos un poco depresivos, porque casi siempre son esos los hechos que más nos han marcado por el dolor o por la felicidad en nuestra inocente niñez en la época juvenil o en nuestros momentos cruciales más recientes, los que más a menudo afloran y nos persiguen.
Alguien me dijo que esta es una condición de los seres que han sido dotados de gran sensibilidad. De los que no olvidarán jamás el llanto de una madre o la expresión de satisfación de un niño hambriento, que acaba de saciar su hambre…o la última conversación que se sostuvo con el padre ya desaparecido, pero que siempre estará presente……


Un suceso casual, sin trascendencia aparente, en estos días calurosos del mes de julio, me trajo a la memoria algunas de esas viejas vivencias. Por lo que me he sentido movido a desandar con un dejo de tristeza momentos gratos que viví en el Neyba de mis pocos años. Porque el Neiba de ahora es otro Neyba…Es una ciudad donde se ha producido una metamorfosis increíble. La natural movilidad social y la influencia foránea de las últimas décadas la ha revolucionado. Nos ha cambiado. El progreso a convertido sus viejas calles polvorientas en modernas vías llenas de ruido producido por los vehículos de motor que las transitan de día y de noche y que decretaron la desaparición definitiva de los mulos y los burros como medios de transporte, ya obsoletos. Pero siempre nobles y sufridos animales de carga, indispensables ayer para el traslado de los alimentos del campo a la ciudad y del carbón vegetal y de la leña para la cocción de aquellos alimentos. Estos ya apenas existen, son especies en extinción, deberíamos los hombres y mujeres del sur profundo levantar un monumento para agradecer a esta especie animal su aporte mayúsculo en la construcción del desarrollo y la subsistencia de los hogares de nuestros empobrecidos campos. Esforzarnos para evitar que desaparezcan definitivamente en nuestra región. En cambio, se los ha convertido en alimento, los sacrifican y se los comen, emulando la cruel acción que se dio en la hambruna provocada en la región por las guerrillas rojas y azules que combatieron inmisericorde en la famosa guerra de los seis años, contra el presidente Buenaventura Báez para la segunda mitad del siglo XIX- .


En la actualidad la ciudad está sembrada de varillas y de cemento. Una ciudad llena de modernidad que se ha tragado los últimos vestigios de el pueblo aislado y polvoriento de ayer, pero que no podrá, no obstante los cambios y la tecnología, borrar esa memoria histórica, rural y hermosa, que dio vida y fundamento ético a las generaciones que se despiden...

Quizás sea una inútil preocupación esta, la que me hace rememorar el pasado, pero es mi particular preocupación. No sé si solo a mí me acontece, pero siento que las distintas etapas de mi vida ¡todas! tienen un carácter tan particular que casi me convenzo de que cada una de ellas constituye una vida en especial, vividas con toda la intensidad en este pueblo mío y de mis antepasados queridos. ¡Será por eso que las añoro tanto!...
Es como si hubiera vivido y haya muerto varias veces en distintas circunstancias y distintos momentos de mi existencia… Ese recuerdo comienza a fluir incontenido……


CAMBUÉ…venia todos los fines de semana desde La Descubierta. Y las personas que transitaban en los escasos vehículos de motor por la otrora estrecha y solitaria carretera que serpentea todo el borde de las aguas súper- saladas del lago Enriquillo, aseguraban que hacia sin parar, a todo trote, el trayecto de los veinte y cinco kilómetros que la separa del pueblo de Neyba. Corredor incansable, tenia complejo de caballo de carrera. Era un corre caminos….Con sus dos pulgares colocados de forma paralela debajo de la mandíbula inferior, al chocar los dientes, lograba producir un sonido que semejaba el galope de los cascos de un equino al estrellarse contra la tierra dura de los caminos pedregosos del sur.

Su mundo fue muy reducido hasta que a alguien un buen día se le ocurrió llevarlo a Neyba. Entonces descubrió que su pequeño pueblo, el Lago y Las Barias habían constituido una cárcel hecha a adrede para detenerlo, imponiéndole límites a sus ansias locas de trotar. Descubrió que otras latitudes lo invitaban y se abrían prometedoras, y que el mundo era ancho y sin dueño, desmintiendo sin proponérselo la afirmación contraria del peruano Ciro Alegría.

Decidió desde entonces ser un asiduo visitante en los días en que el mercado municipal de Neyba perdía su monotonía y se convertía en una feria muy concurrida. En un hervidero de variopintos personajes. Colmándose las calles aledañas con sus burros y sus mulos cansados, impregnando el ambiente de un olor acre que despedía el estiércol y la orina animal. Con sus árganas repletas de víveres, frutas y legumbres, que traían desde todos los confines de la región para vender, y luego comprar y llevar lo necesario a sus humildes hogares. Este espectáculo visto por primera vez por nuestro amigo, lo prendó de Neyba.

La muchachada del pueblo recibió con alegría al nuevo héroe. Fascinada por el extraño sonido que hacia salir de sus dientes, que simulaba el paso ligero de un caballo. Y él, sorprendido por la simpatía que despertó su arribo a Neyba, sumiso y alegre, se conformaba con algunos centavos dados de buena gana por sus jóvenes admiradores. Todos lo imitábamos. Hacíamos concursos en los quince minutos que duraba el recreo de la escuela primaria para aplaudir al que mejor lo hiciera…Era un pueblo carente de medios de entretenimientos y CAMBUÉ nos conquistó. Nos llegó como anillo al dedo.
Pequeño de estatura, de piel clara y cabello crespo color cobrizo, ojos diminutos casi carentes de pestañas, con alguna dificultad en el hablar. Nos brindaba siempre su espectáculo en el parque central del pueblo, corriendo y a la vez produciendo el rítmico galopar con el constante choque de su fuerte dentadura.

Hasta que un día sin darnos previo aviso, sin preveer el vacio que dejaba en la alegre cotidianidad de la inocente muchachada, CAMBUÉ nos dejó para siempre. Se fue galopando tras otras dimensiones a llevar el solaz y la alegría a otros niños que como nosotros,estoy seguro, le acogerían con el mismo entusiasmo y que apesar del paso de los años guardarian tambien su recuerdo con cariño.


LAS CAÑITAS
Hará algo más de dos décadas, a lo mejor tres, un amigo fue mi anfitrión en un novedoso paseo por la Sierra de Neyba, específicamente, un sector de la Sección de Las Cañitas del municipio de Jaragua.
Para arribar a Las Cañitas hay que trepar por una maltrecha y empinada carretera que semeja una serpiente inmóvil tendida en toda su dimensión desde Jaragua hasta su final destino. En el trayecto, la peligrosa y tortuosa vía no dio un momento de respiro al motor del vehículo que nos transportaba… Por lo que este al terminar el viaje, llegó como un animal cargado y cansado casi a punto de reventar.

Instalado por primera vez en esas alturas impresionantes, escogí con sumo cuidado un promontorio, situado a solo pasos del precipicio, que me sirvió de Atalaya. Dirigí la mirada hacia el sur más allá de la hondonada, y observé sobrecogido de admiración el valle de Neyba que yacía silencioso! ¡Desde hace quién sabe cuántos siglos, junto a aquella pupila azul de incomparable belleza! Una joya elaborada por Dios, a la que una vez el poeta Armando Sosa Leyba, desde su exilio, en uno de sus tantos dias de nostalgia, comparó con el lago de Atitlán en Guatemala.

El de Enriquillo en ese momento estaba en pleno proceso de evaporación. Provocado por los candentes rayos del sol del meridiano que caían sobre el manto pesado de sus aguas amargas impregnadas de azufre. ¡Sol inclemente en esa fuerte hora del día!
Desde allí el valle parecía deshabitado. Toda una selva virgen con diminutos atisbos de civilización a ojos solo de aquel que escudriña con detenimiento la lejanía desde la lejendaria Sierra de Neiba hasta la no menos histórica Sierra de Bahoruco.

El panorama del Lago Enriquillo aparecía empañado por millones de diminutas lágrimas de plata que ascendían a las nubes en un maravilloso proceso natural como un tributo a la madre naturaleza, de sus aguas tranquilas ahítas de sal.

En la montaña el cielo da la impresión de ser un techo bajo capaz de ser tocado con las manos. Es por eso que allí la magia de la noche estrellada hace posible que la imaginación nos transporte a la frenética danza de los astros y nos haga ver estrellas andariegas junto a misteriosas lunas danzantes.


El nativo de la Sierra no puede comprender la carga de emoción que embarga a aquel espectador que por primera vez se enfrenta ante tan grandioso paisaje. Es que en su rutina sin edad, él, se ha asimilado de tal manera a su medio ambiente, que no ha tenido necesidad de detenerse en actitud contemplativa. Porque él es parte esencial de la naturaleza misma en la montaña que es su morada ancestral.

En mi entorno una exuberante flora brota espontanea a montones: la “Hierba de Menta” que derrama su agradable aroma. Flores multicolores todas endémicas que nacen y crecen sin la intervención de la voluntad del hombre. Centenares de enormes Auyamas y de Tayotas perdidas “porque no es negocio” me confesaron algunos, “transportarlos y mercadearlos en la ciudad”.

Baja temperatura. Arboles que parecen desafiar al cielo´, entre ellos los vastos Pinares, las floridas y gigantes Amapolas y la Guama que dan sombra benéfica a los Cafetales. Y a la distancia, podían verse pequeños sembradíos de Apio a cada lado de los trillos que en su constante subir y bajar, hace posible la precaria comunicación en la zona.

Las noches en las Cañitas son de un frio irresistible. El silbido del viento entre las ramas de las altas copas de los Pinos es una melodía fantasmal arraigada en la existencia de la Aldea. A nosotros nos despertaba con un poco de sobresalto, mas, para ellos los nativos, esa melodía es parte de su identidad, de su razón para vivir y morir en ese mundo de Luciérnagas de silencio y de misteriosa obscuridad.

Voy tras los primeros pasos de aquellos hombres y de aquellas mujeres que hicieron de estos montes ,primero su refugio y más tarde su hogar... Me limito en esa madrugada de insomnio a reconocer con los ojos del espíritu que vuela tras los fantasmas de negros cimarrones de indios y de grifos, que un día obligados se aposentaron aquí aliados por el amor a la libertad y por la pasión del sexo,reconocer si, esa odisea que todavia no ha sido bien ponderada de las ëtnias que contribuyeron en la formación de nuestra identidad nacional.
No me es posible dormir, y entonces ruego a Dios para que llegue el nuevo día...

Mi deseo de explorar todo aquello se elevaba como se elevara un Guaraguao gigante sobre el más alto pico de la montaña. Es el vuelo del espíritu inquisidor. Mi pasión se desbordaba en torrentes, aguijoneada por la soledad, el abandono y el silencio de esta montaña y de sus pequeños Valles, habitados por hombres y mujeres y niños, obligados a vivir en permanente espera de un mañana de esperanzas y reivindicaciones que se tarda…. que no llega…………………………………………………………………………

¿Porqué se estremecen de amor y tiemblan,
las flores del cafeto en la mañana, al contacto
húmedo del rocío?
Si es que el amor no ha negado su presencia en este mundo:
¡Cuántas grandes cosas, nos serán posible todavía!
La espera será larga quizás pero no inutil
!El sol de la JUSTICIA redimirá sus sueños centenarios!

domingo, 29 de mayo de 2011




MARTILLÓN Y MARTILLITO
Recordando al Abuelo
W.A.A.S.-

Al ascender al solio presidencial en nuestro país en el año de 1930 el General Rafael Leónidas Trujillo Molina, Don Evaristo Acosta ( Yito ) mi abuelo paterno, fiel militante del Partido de Federico Velázquez y por el que ya antes había desempeñado varias posiciones algunas electivas en la entonces común de neiba, decidió, igual a otros munícipes prestantes de la comunidad abandonar las actividades políticas, retirándose definitivamente de la vida pública, refugiandose en la agricultura; pues, no simpatizaba con el nuevo gobernante que además era un guardia que muchos consideraron un intruso que no permanecería mucho tiempo en el poder.



Como una manifestación inequívoca de su pacifico repudio a la naciente dictadura, mantuvo por mucho tiempo su negativa de proveerse de la cédula de identidad impuesta por Trujillo con carácter obligatorio, actitud que luego debió resignar muy a pesar suyo para evitar problemas a sus hijos ya convencido de que: “el hombre llegó para quedarse “.


Poseía mi abuelo tres propiedades agrícolas muy cercanas a la población, una en la antigua Sección de Cachón Seco, otra en los alrededores del antiguo camino que conducía al pueblo vecino de Duvergé y la tercera en el sector de Tabardillo hacia el norte; tambien era dueño de una propiedad de café en las lomas de Panzo y tenia algunos animales de crianza.



El tiempo transcurrió. El año de 1937 lo encontró confinado” Motu propio” en esos quehaceres, de su casa a sus predios. Siendo testigo del “Desalojo” ordenado por el régimen dictatorial de todos los haitianos residentes en el territorio nacional, y que la guardia trujillista cumplió en nuestra provincia con todo el rigor que encerraba aquel mandato de la superioridad.



Para la época, las Lomas de Panzo estaban habitadas en su mayoría por familias descendientes de haitianos; unos, que llegaron con la ocupación del año 1822, otros que llegaron antes y después en etapas históricas sucesivas, y que hicieron de esas hermosas y casi inaccesibles montañas su hogar definitivo; apropiándose de la tierra cultivandola de café,viveres,naranjas,guandules, habichuelas, Auyamas; y fomentando la crianza de aves, cerdos y animales de carga, o ejerciendo como peones y trabajadores del campo.


Existía una pacífica convivencia entre estos y los Neyberos, que tambien eran propietarios de fincas de café y otros rublos, y que se mudaban para las lomas en los tiempos de la cosecha no menos de los seis meses que duraba la recogida del café en el año. Allí llevaban una vida común entre todos ellos.

Estas prolongadas estadías dio por resultado que algunos Neyberos tomaran mujer de entre la población “extranjera “y procrearan hijos con ellas. Surgiendo así un lazo indisoluble que tuvo sus consecuencias cuando indiscriminadamente la guardia decidió hacer desaparecer de campos y ciudades a todo aquel que en apariencias fuese procedente del vecino Estado, cometiéndose abusos imperdonables.




Las pequeñas fincas de café propiedad de los haitianos desahuciados y conducidos a su país de origen, quedaron abandonadas, desiertas, sin dueños. Entonces el régimen decidió repartirlas entre “los hombres de trabajo” de la comunidad y para tal efecto creó una comisión evaluadora encabezada por las principales autoridades de la provincia de Barahona, a la cual pertenecíamos, para que escogieran a los que serian beneficiados.


Pero hubo algunos de los escogidos que mostraban renuencia en aceptar el regalo que les hacia el gobierno, y en secreto decían sus numerosas excusas para justificar su negativa:
Los más, atribuían a los haitianos poderes sobrehumanos capaces de dañar no obstante las distancias. Contaban que durante la noche ellos atravesaban las montañas ayudados y protegidos por “misterios” regresaban a sus propiedades, para volver a Haití con el fruto de sus cosechas y sus animales a cuestas.
Los menos, tenían lazos consanguíneos con algunos de los expulsados y se sentían dolidos y solidarios con ellos.


Mi abuelo Yito, que ya había sido señalado por la autoridad entre las personas que calificaban para ser premiadas con la dádiva, trata de ingeniarse una excusa para evitarla, si le tocaba, porque no quería agradecer nada a Trujillo, al que no adversó públicamente, pero, la antipatía que le provocaba, fue el motivo que lo obligó a abandonar la vida pública.



Llegó el momento por suerte para él, que solo quedaba una propiedad que en consideración de sus dimensiones debía ser entregada a dos personas, y para su tranquilidad, el sorteo cayó sobre un señor residente en la antigua Sección de Cachón Seco apodado “ Yon “ y un primo hermano de mi abuelo de nombre Marte.
En el transcurso de unos días, mi abuelo recibe sorprendido una notificación de la Comisión del reparto que ya él consideraba terminado, dándole una cita.


Al presentarse ante la Comisión, se le comunica que entre el señor “Yon “y el señor Marte surgió un inconveniente, creado por el temperamento de ambos, que no les permitió llegar a un acuerdo en la toma de posesión de la propiedad asignada, y en vista de que él y el señor Marte eran primos hermanos se decidió asignarle la propiedad a los dos, convencidos de que los lazos de familiaridad los ayudaría a entenderse.



Mi abuelo que era un genial repentista, los mira y les dice:”
Dígame alguien, alguno de ustedes señores:



“¿Cómo puede ser posible, que un acuerdo que no se pudo lograr con un MARTILLÓN pueda lograrse blandiendo un debil MARTILLITO?”


Haciendo referencia claro está, a la combinación de los nombres de Marte y Yon y de Marte y Yito que “pronunciados en el “Argot” del Sur profundo sonaban: MartiYon y Martiyito”.

“¡Yo les agradezco sus buenas intenciones, les dijo, pero no puedo aceptar!”

Los mienbros de la comisión ante tan inesperada e inteligente salida aceptaron de buena gana la excusa.! El histrionismo de mi abuelo lo salvo de algo que deseaba a toda costa evitar!




EVACIÓN
Wilson Acosta Sosa

¿Dónde nos llevarán las huellas
De este camino obligado?
El viento disipa los ecos lejanos
De las voces en tránsito
Del monótono sonido
de los pasos en tropel
Que da la humanidad tras su expiación
Y los conduce raudo
Y los diluye lejos
Por páramos y soledades
No obstante, y por siempre
La humanidad insiste detrás del ideal:
¡En pos del sueño!


Sin dobleces las huellas luminosas
Resisten invioladas: ¡son milenarias!
Ese error que ha persistido en borrarlas
Por eones
No es capaz de dañarlas
Y siguen tras el laberinto de su espejismo
Entre el dolor el llanto y la esperanza
Son almas que repiten el Vía Crucis
De su heredado y único destino
Compensando el dolor con el amor
Tornando en alegrías viejas lágrimas
Desandando lo andado por milenios
Por montañas que desafían las nubes
Que desafían lo desconocido

El infinito que busca con afán,
Más allá de la luna y de la Vía Láctea,
El hombre que es la conciencia de la tierra
Empeñado en develar la incertidumbre
De su imposible soledad cósmica
Desde que el aire sopla
Desde que el mar es azul
Y con su ritmo de reloj universal
Derrama con amor, la ingenuidad
de su blanca espuma, sobre el acantilado


Allí se vio nacer la canción sin nombre
Fluyendo serena y suplicante
De los que moran en el fondo del océano
Esperando su turno en el camino
Mientras desliza el tiempo
Su indetenible y silente vuelo
Y cae el sudor de aquellos caminantes
Sobre la tierra dura
Sobre sus piedras sueltas


Cada gota de sudor
Que es un pedazo de su propia vida
Hace más fértil la esperanza
Y más cruenta y triste la jornada
Y van cerrando veredas inconclusas
en el cielo trunco de los soñadores
Donde un día soñaron en solitaria celda
Coronar el destino de su peregrinaje
¡Para siempre!….en el descanso eterno


¿El final del calvario dónde está?
¿Estará más allá de lo creado?
¿Escondido en el mar?
¿ O en la pupila de una estrella lejana?
¿Morará en el corazón del hombre?
¿O vivirá para siempre en la esperanza?
Solo sé que tras las fuertes huellas
Que no ha podido borrar ni el viento aleve
Sigue el hombre calcando
A su paso cada estrella
Sin alcanzar la luz que ella derrama
Humillado en el centro de la tierra
Limitado por toscas ataduras.

Mientras la brisa borra con su aliento
Sus voces milenarias, que claman al final
De aquellas soledades,
Sembradas de cruces y de espinas,
Señalando la ruta
Que lo ha de conducir al cielo
Donde le espera con paciencia divina
La morada del Dios crucificado.

.

domingo, 22 de mayo de 2011






W,A,A,S,-

!HONOR A QUIEN HONOR MERECE !


MIERCOLES 17 DE ABRIL DEL AÑO 2011:
HA FALLECIDO EL CAPITÁN CONSTITUCIONALISTA DUARTE RAFAEL SOSA PEÑA, UNO DE LOS TANTOS EJEMPLOS QUE CORONARON LA PATRIA CON SU VALOR Y PATRIOTISMO EN EL ABRIL GLORIOSO. EJEMPLOS DE ENTREGA SIN EXIGIR NADA A CAMBIO.


Nos inspira respeto, nos conmueve y nos llena de esperanza contemplar esta generación de jovenes militares rendir honor en correcta formación a los restos mortales del hermano de armas fallecido; es este un acto de plena reconciliación con los mejores ideales y los mejores intereses de nuestra Nacion Dominicana.


Fue un momento estelar de la historia del glorioso pueblo dominicano. Un sector de calidad de nuestras fuerzas armadas rompió con los esquemas en los cuales se les adoctrinó: la defensa del Status Quo del Estado Trujillista; y se sumó a la lucha del pueblo haciendo suyos sus anhelos intentando acabar de manera definitiva con los intereses espúreos y antinacionales que nos mal gobernaban.


Esa fecha memorable, 24 de abril del año 1965, en que esos dignos militares unidos a su pueblo emularon los grandiosos acontecimientos del siglo X1X cuando se libraron las dos grandes guerras por la independencia, la primera contra la ocupación haitiana , la segunda contra la anexión a España, y la casi olvidada resistencia armada contra la primera intervención de los Estados Unidos de Norte América en nuestro país en el año de 1916; esta fecha de abril ( repito ), merece permanecer por siempre como ejemplo en la conciencia nacional.


Ellos colocaron sobre sus hombros los anhelos del pueblo mayoritario llano y sufrido. ¡ No debemos olvidarlo ¡ es la herencia histórica que pertenece a las futuras generaciones, que al recibirla, a la vez de enorgullecerse de esa herencia, comprenderán también que tienen un compromiso trazado y contraido con aquellos que les antecedieron y que por tanto será su deber ineludible retomar la antorcha de manos de los caídos en la lucha por la Patria, por la Libertad y por la Democracia.


Duarte Rafael Sosa fue enviado a Chile por el gobierno provisional dominicano de Héctor García Godoy cuando se decidió ausentar del país a los militares constitucionalistas. Al regresar, como sucedió con una gran parte de sus compañeros, se sumió en el tráfago del anonimato.

En una primera ocasión hizo un intento de incorporarse al mundo del arte como cantante pues poseia muy buena voz.Participó en el 3er festival de la canción celebrado en el año 1970 organizado por AMUCABA con la canción " NO HAY RAZÓN "
DE LA AUTORIA DEL Dr. Rafael Pérez Acosta con arreglos del músico Melicio Pérez Hernadez, ambos neiberos. Formó parte por breve espacio de la afamada orquesta de bailes del maestro Rafael Solano.

Duarte Rafael participó en un festival de la canción celebrado en la ciudad de Barahona en la década del año 1970 donde obtuvo el primer lugar con la canción "LA OCTAVA PALABRA" de la autoria del Ing. Ascanio Radhamés Pérez Mendez,compitiendo con el excelente compositor y cantante Cheo Zorrilla quien obtuvo el segundo lugar


Luego en fecha 5 de julio del año 1979 funda el "Clob Dr. Armando Sosa Leyba" en Sabana Perdida BO. Urb. V Centenario en Santo Domingo incorporado a la Federación Dominicana de Clubes y Ligas. En estos menesteres discurrió gran parte de los últimos años que Duarte vivió dedicado a servir a la juventud de aquella comunidad.

Siempre orgulloso de haber logrado la oportunidad de trillar el camino que un día lejano iniciaron sus antepasados en Neyba, por el decoro y por la dignidad nacional, en aquellas memorables jornadas que estos libraron por la nacionalidad y la independencia en "La Fuente del Rodeo" en "Las Marias ", en " Cambronal" en " La Canela " entre otros importantes eventos de nuestra Historia.


¡DIOS LO ACOJA EN SU SANTO SENO Y COLME DE PAZ SU ALMA!

viernes, 20 de mayo de 2011




HAITÍ FRENTE AL FUTURO

Wilson acosta sosa


El vecino Estado de Haití está estrenando un nuevo presidente cuya toma de posesión se efectuó el 14 de mayo del año en curso. Entre las personalidades que asistieron al magno evento estuvo el ciudadano presidente de la República Dominicana DR. Leonel Fernández Reyna. Por primera vez en la historia de ambos países limítrofes, que comparten la isla de La Española, un presidente dominicano asiste a un acto de igual naturaleza. Nuestro ciudadano Presidente ha jugado un papel preponderante en la búsqueda de soluciones a los problemas por los que atraviesa Haití tanto en el orden institucional como en el aspecto político y económico.

Con una débil, por no decir inexistente institucionalidad, derivada del desinterés de sus sucesivos dirigentes en los asuntos que son de beneficio para el estado y para sus gentes, consecuencia también del atropello permanente a los derechos ciudadanos, traducido todo esto en un tradicional desamparo de que ha sido objeto en lo que lleva de vida republicana; este empobrecido país, consumido por la ignorancia de sus grandes masas de campesinos analfabetas y de la población que vive en los grandes cinturones de miseria de la ciudad capital y de otras ciudades en situación de promiscuidad y arravalización, sin protección social, sufre el embate del hambre y de las enfermedades contagiosas endémicas que lo han martirizado por generaciones.

Por más de dos siglos atrapados en un cruel fanatismo que los incapacita para pensar en función de país, de bienestar y de futuro; han sido siempre fáciles presa de los desmedidos apetitos de una clase social con un alto grado de conocimientos, profesionalidad y poder económico, que salvo honrosas excepciones, se han manifestado indiferentes ante el destino de ese pueblo digno de mejor suerte, que a pesar de haber sido explotado a través de su historia en sus recursos naturales por las mismas potencias que hoy lo intervienen militarmente, no han logrado de ellos un poco de compasión, o mejor, despertar en las conciencias de los dirigentes de esas potencias mundiales, el sentido de responsabilidad o culpa que les asiste como co-autores en el pasado y en el presente de ese drama desgarrador.

El Presidente electo Michel Martelli prestó juramento a su cargo en una sencilla ceremonia que se realizó en la sede temporal del Palacio Legislativo de la capital del país en la sesión extraordinaria de la Asamblea Legislativa celebrada para la ocasión.
Haití, un pueblo de por sí permanentemente convulso, que camina dando tumbos a tientas y a ciegas, equivocado y mal orientado en su búsqueda del camino correcto que lo conduzca a su recuperación económica social y política, ha tenido que soportar en estos primeros años del siglo 21 graves acontecimientos, unos políticos y sociales otros provocados por la naturaleza, que prácticamente le han arrebatado la posibilidad de que pueda construir una estructura que defina de una vez por todas su destino: Primero, tras el derrocamiento del gobierno constitucional de Jean Beltrán Arístides, la comunidad internacional con los Estados Unidos de América y Francia a la cabeza decidieron intervenir e intervinieron militarmente este país que se había convertido en asentamiento o santuario de mafias internacionales que practican el sucio negocio del tráfico de estupefacientes y del contrabando, creando al efecto una fuerza militar internacional de ocupación LA MINUSTAH. Segundo, un atroz terremoto derribó los cimientos de Por Au Prince su capital y de otras ciudades, cobrando centenares de miles de víctimas mortales, destrozando lo poco que quedaba de su magra economía. Tercero, ese tétrico paisaje que dejó el terremoto fue asolado por una tormenta tropical y como si esto resultara poco un brote de cólera trasmitido por soldados de la fuerza de intervención: MINUSTAH procedentes de NEPAL, (! ironías del destino!) de AFRICA la madre Patria, se suma a la ya desde antes insoportable situación, que amenaza al resto de la población zarandeada y diezmada, y que ha traspasado ya las fronteras físicas y ha comenzado su diabólica acción afectando a los habitantes de la república dominicana.

A raíz de estos sucesos la comunidad internacional se volcó en promesas de grandes ayudas para aliviar un poco el sufrimiento y las carencias derivadas, pero, hasta el día de hoy, Haití se debate en la desesperanza clamando por una solidaridad que le llega a cuenta gotas.

Esta es a groso modo la situación que impera en el país vecino y que hoy tras unas elecciones que resultaron un tanto traumáticas se apresta a recibir un gobierno presidido por un hombre joven que al decir de los medios de comunicación nunca intervino en política y que su profesión por la que se agenció fama y reconocimiento es la de cantante, folklorista y bailarín.
No obstante, parece ser que las naciones que intervienen y dirigen el proceso haitiano han depositado su confianza en este hombre que ha prometido unir las voluntades en Haití, para dar respuesta a los problemas urgentes de la nación, promoviendo la educación obligatoria en el inicio de una lucha encaminada a que los haitianos logren en su país trabajo seguro y digno. Pidiendo en su discurso inaugural la materialización de la ayuda ofrecida y la solidaridad internacional con los proyectos de su gobierno.
Hace ya unos años fui testigo de una opinión expresada en una tertulia de amigos por un distinguido periodista haitiano director del periódico ”Le Matain” de nombre o apellido Dumé, ya fallecido, en la que aseguraba que los gobernantes haitianos a través de su historia no se preocuparon en realizar las obras importantes que debían sacar a su pueblo del anquilosamiento y la miseria dando el siempre difícil y necesario paso que lo encaminara hacia la civilización y el desarrollo, a diferencia, decía, con los gobiernos dominicanos; y para darle fortaleza y credibilidad a su ponencia hizo un parangón entre los dos dictadores que coincidieron en el tiempo en la república dominicana y en su país, se refería a Rafael L. Trujillo y a Francois Duvalier.
Trujillo, decía Dumé, fue un dictador sanguinario que avasalló e humilló a su pueblo, pero se ocupó de sacarlo del analfabetismo y del estancamiento rural construyendo obras de infraestructura, dando los primeros pasos para el surgimiento de una clase media que le serviría de catapulta y que conduciría a su país por vías expeditas de desarrollo. En cambio Duvalier en Haití no construyo, se condujo con marcada indiferencia ante el destino de su nación, y a pesar de ser un intelectual y un médico eminente, explotó a su favor la ignorancia de su pueblo, se convirtió en una deidad de la religión Budú y se sirvió a su antojo de las masas campesinas de su empobrecido país.

Haití es un pueblo con una historia sin igual en América. Hizo una revolución abolicionista sangrienta, que lo redimió de la esclavitud a que lo sometía el imperio francés en el siglo XV111; y de Francia obtuvo también su independencia que proclamo Dessaline el 1 de enero del año 1804, fundando una república negra en pleno corazón de América. La segunda nación en proclamar su independencia en el continente y la primera en América latina.
Juan Pablo Duarte el Padre de la Nacionalidad Dominicana dejo plasmada en sus escritos que legó a las generaciones presentes, su admiración por ese pueblo, por su sacrificio y su determinación que lo convirtió en el segundo Estado libre del hemisferio.

Después de su independencia los hombres que dirigieron los destinos del pueblo haitiano no pudieron, a pesar de su ingente empeño, salvar la gran estructura económica y social construida bajo el régimen de plantación colonial francés. Ese pueblo acabado de salir de la esclavitud no acepto un régimen intermedio de servidumbre propuesto por algunos, en el que la libertad recién adquirida se perdía en aras de lograr aquellos propósitos de mantener intacta la economía de plantación que les legara la colonia.
La economía de las grandes plantaciones comenzó a desaparecer, el latifundio que explotó por un siglo la parte occidental de la española fue paulatinamente convirtiéndose en un régimen de minifundios que prácticamente producía para la subsistencia; las grandes exportaciones de café, cacao, añil y otros rublos no menos importantes, quedaron como un recuerdo de los tiempos de esplendor de la colonia.

Los líderes que condujeron la lucha haitiana desde la revolución hasta la independencia: Tousssaint Le Overture, Dessalines, Crhistophe, Petión y Boyer, no tuvieron éxito en cuanto a lograr encaminar por la senda correcta la economía de su país conformado por medio millón de seres sumidos en la ignorancia, acabados de salir de un régimen esclavista, aferrados a su libertad recién adquirida, y de una pequeña cantidad de mulatos intelectualmente preparados y dueños de la economía, cuyos intereses eran por tanto totalmente opuestos a los de aquella gran masa de ex-esclavos sin ambición e indiferentes ante el ideal de progreso, a los que se sumaba un pequeño grupo de negros puros instruidos y económicamente posesionados que se convirtió en la cabeza del partido que se disputo a través de la historia el poder con el partido de los mulatos.
Esa diferencia que enfrentó desde antes de la independencia, en cuanto a ideales, intereses y discriminación racial, a los mulatos y a los negros, se prolongó durante todo el curso de su historia, y sin lugar a dudas, estos evitaron con sus constantes luchas el establecimiento de un plan nacional que promoviera metas de civilización y desarrollo.

Martelli asume el reto histórico de dirigir un país donde el ochenta por ciento de su población vive por debajo de la pobreza y dos tercios de ella dependen de un sector de la agricultura y la pesca organizado en pequeñas explotaciones de subsistencia.
La descontrolada y permanente acción de deforestación ha llevado a la superficie arbolada de ese país a menos de un dos por ciento para el año 2006. Su escasa infraestructura, de comunicaciones, industriales y de servicios es victima de la carencia de inversiones como resultado de la inestabilidad y la violencia.
El sector más importante es el textil que hace más del setenta y cinco por ciento de las exportaciones y el noventa por ciento del PBI. Este es un sector casi totalmente dependiente de la demanda y ayuda arancelaria del exterior, en particular la de los Estados Unidos de América.
Con la inauguración del nuevo gobierno se abre para Haití una puerta a la esperanza. ¡Ojalá esta puerta permita el tránsito al orden social e institucional de este pueblo, porque es el ORDEN la primera y fundamental ley del universo!

martes, 12 de abril de 2011




MI DIOS
Wilson A. Acosta S.

DEUS… Tú sólo eres el responsable
De la conciencia que habita en este mundo
¡TÚ INVENTASTE LA VIDA ¡….
Tú trajiste el dolor y lo depositaste
En el débil corazón del hombre
¡LO ENSEÑASTE A SUFRIR ¡

Eres el creador de la naturaleza que iluminó
Los cielos
¡Pariste las estrellas!
De tu Cayado surge el rayo que aniquila
Y el fragor del trueno que anonada
Que hizo temblar la humanidad primera
¡En las cavernas de la noche solitaria!

Les diste a nuestros padres el JARDIN
Ellos, por su desobediencia ganaron el exilio
Y fueron vagabundos
¡Eran extraños en su propia casa ¡

Tú nos diste el amor
¡NOS ENSEÑASTE A AMAR ¡
Y en un indefinible acto de compasión divina
Nos pusiste en el vientre de una madre
Que aceptó con ternura el sacrificio
De multiplicar la vida con su vida
Y de arrullar la cuna con sus besos

Antes de irte ¡OH DIOS DE TODO EL UNIVERSO ¡
A POBLAR OTROS MUNDOS
Olvidaste la ofensa
De la desobediencia humana
Diferiste tu celo
Dejando compasivo, al hombre de la tierra,
El tesoro más grande, un preciado legado:
¡LE DISTE TU PERDON Y LE OFRECISTE EL CIELO!

EN TU MAR
Wilson A. Acosta S.

Aunque mi rostro y mis ojos
nieguen con amargura
Este deseo del alma
De bañarme en tus aguas,
de navegar en tu mar
De sumergir ansioso la mirada
en las profundidades de tu cielo:
Te buscaré en los templos antiguos
y en los lejanos astros
Removeré las tumbas invioladas,
de vírgenes mulatas
Te bajaré del cielo una dulce sonrisa
Que tenga la expresión de luna llena
En noche de silencio y de misterio tropical.

Daré caricias a tus tristes pensamientos

Colmaré de color y de rimas tu universo
Y llenaré de amor todo tu continente
Al compas de una canción de ensueños
Te llenaré de sueños,
de fantásticos sueños
Que lleguen hasta lo más hondo de tus honduras
Y te hagan doler el corazón hasta el dolor.

No podrás evitar que mi palabra delirante
Rasgue cual cuchillo de acerada hoja fina
El hermetismo de tus deseos ocultos

Sobre la seda y el mármol de tu piel morena
Desandaré los caminos que me fueron prohibidos

Sabes muy bien que soy frágil velero
perdido en tu ancho mar
Que soy un ruiseñor de melodías dolientes
dichas en soledad
Un enigma en la desolación de tus amores
Un recuerdo que guardas para siempre
en tus recuerdos.

Si mis labios cerrados no esbozaren
para ti ni una sonrisa

Yo he de bajar del cielo una coreografía
de luciérnagas azules
con su danza de luces para tí
Y un rumor de lluvia pasajera
con gotas como granos de maíz
Que diluyan para siempre la amargura
Que una vez un velero trashumante
Dejó sobre el lomo de tus altas y furiosas olas
marchitando tu alegria
Y sin mirar atrás, indiferente
Izó la albura de sus velas rotas
Y atado a la frajil esperanza
de su proa ya sin brújula
Deslizó poco a poco su destino
Entre las grises brumas de tu mar.

sábado, 12 de marzo de 2011


NEYBA TRAS SUS MEMORIAS.
EL POETA BALTASAR MIRÓ Y SUS HUELLAS POR LOS CAMINOS DEL SUR.
WILSON A. ACOSTA S.



Después del fracaso de los republicanos en España tras culminar la sangrienta guerra civil que derrocó la república con el triunfo del general fascista Francisco Franco que instauró una dictadura en ese país, el presidente Trujillo propició y trajo a nuestro país, atendiendo a su interés político una numerosa migración de eminentes intelectuales españoles: Maestros, artistas, poetas, historiadores, músicos y escritores de los que la mayoría se situó en la ciudad capital, mientras que otros, se establecieron en ciudades y campos del interior en procura de los medios de subsistencia que habría de ayudarles a llevar con dignidad su exilio.

Eran hombres derrotados, perseguidos y expulsos por una ideología y un régimen que los combatió sin piedad, que dispersó la intelectualidad y el arte conculcando en su país la democracia y la libre expresión, y por tanto, todos los derechos inherentes a la persona humana.
Esa migración ocurrida para los años de 1939 a 1945 trajo consigo una importante corriente del pensamiento europeo a nuestro país que influyó significativamente en los intelectuales , artistas y poetas dominicanos , revolucionando la educación de nuestras clases sociales más avanzadas con la fundación de colegios presididos por afamados maestro; su aporte echó raíces en nuestra cultura, su presencia constituyó una impronta que dio vigor y nuevos bríos a las aspiraciones de la intelectualidad dominicana de la época que la acogió con entusiasmo en toda su manifestación.

Vicente Llorens escribió, respecto a la migración de estos españoles ilustres, su obra “Memoria de una Emigración. Santo Domingo 1939-1945” y narra en ella las vicisitudes de aquellos hombres en un país con pocas oportunidades para la subsistencia económica, con un clima desconocido y hostil, razón que impulsó a muchos a salir hacia otros países de América que le brindaran mejores perspectivas y que fuesen políticamente más seguros, dado que la dictadura de Trujillo les ahogaba en sus manifestaciones intelectuales, les exigía fidelidad ideológica siendo muchos de ellos objeto de persecución y otros menos afortunados perdieron la vida. Se dice que Trujillo se irritó con el eximio pintor José Vela Zanette por el famoso mural “Bailando Merengue “en que pintó los rostros tristes de los bailadores y además por la aparición de una fotografía donde el pintor español posaba junto a Jesús de Galindez a quien el dictador dominicano odiaba y al que finalmente asesinó. Otro motivo de disgusto para el dictador fue la pintura titulada "ROMPIENDO LAS CADENAS"que realizo Zanette en el monumento de Santiago de los Caballeros dedicado a TRUILLO y que despues de su ajusticiamiento en el año 1961 se dedicó a losHéroes de la Restauración de la República. Muchos se acomodaron a Trujillo y a su régimen por un tiempo.
Formaba parte de ese selecto grupo de intelectuales españoles que fueron acogidos en nuestro país, el poeta Baltasar Miró que se decidió por los caminos y los pueblos del extremo suroeste de la república, polvorientos y lejanos; con una naturaleza vegetal xerófila propia de su clima seco, de escasas lluvias; anduvo entre Cabral y Neyba ,dos comunidades que le dieron acogida, a lo mejor la mayoría de esas buenas gentes desconociendo que daban albergue a un ilustre poeta de la bohemia literaria expulso por la incomprensión y la dictadura “ un español del éxodo y del llanto como denominó LEON FELIPE a los desplazados por la guerra civil española “
“Cartones de la Frontera “fue una obra escrita por encargo del Presidente Trujillo a Baltasar Miró ,su temática de raza y nación discurre sobre el peligro de la migración masiva del pueblo vecino de Haití y de la influencia cultural indeseable que estos ejercían sobre los habitantes dominicanos en la frontera. Trujillo ferviente seguidor de la doctrina hispanófila que era enarbolada por una parte de la intelectualidad dominicana, desalojó a sangre y fuego en el año 1937 a miles de haitianos que habían ocupado pacíficamente gran parte del lado de la frontera dominicana dando concomitantemente apertura a un plan de recuperación y desarrollo de esos territorios que denominó “ DOMINICANIZACIÓN FRONTERIZA “
Es posible que la estadía del poeta español BALTASAR MIRÓ en estos pueblos del suroeste tan cercanos a la frontera con Haití tuvo como objeto primordial verificar y estudiar en el teatro de los acontecimientos el fenómeno social que le serviría de fundamento a su obra, publicada en la Editora Trujillo del Periódico la Nación en 1945; ya antes en 1942 había publicado “DIES POEMAS AMARGOS “en la Editora COSMOPOLITA de B. GINVERNAR ambas editoras situadas en la ciudad capital de la República. En 1941 Miró funda en la capital de la república la revista “AGORA “con la colaboración de escritores dominicanos y de escritores españoles.


Resulta que después del triste acontecimiento acaecido en el año de 1937 denominado por el pueblo como “ El Desalojo “ en el que fueron muertos varios miles de haitianos residentes ilegales en nuestro país y otros tantos fueron repatriados de manera inmisericorde, Trujillo entendió que ante el deterioro de su imagen por estos hechos repudiados por la comunidad internacional, debía desestimar sus aspiraciones presidenciales para las elecciones del año 1938 y designó a Jacinto Bienvenido Peinado y a Manuel de Jesús Troncoso de la Concha como candidatos a presidente y vicepresidente para ese periodo, adhiriéndose además a la propuesta del presidente de los Estados Unidos de Norte América Franklin Deslano Rosselvert en la conferencia de EVIAN-LES-BAINS ( FRANCIA) de 1938 en la que se pedía protección para el éxodo de los judíos centroeuropeos refugiados de la persecución de los Nazis que ocuparon Austria, Checoeslovaquia y Polonia ,abriendo las puertas del país a la migración de refugiados judíos. Esto, sumado a su antiaitianismo y a su manifiesto racismo expresado en el deseo de “mejorar la raza” fue una de las razones que lo impulsaron a procurar la migración de judíos y españoles a nuestro país además de constituir una gran oportunidad para bajar la presión que en esos momentos ejercía sobre él la comunidad internacional. Con la obra del poeta español Baltasar Miró trataba el dictador de excusar su acción, repudiada en toda América, dándole un tinte ideológico y nacionalista. Trujillo entendía, imbuido tal vez de buena fe, que evitaba con el “DESALOJO” la pérdida de los valores tradicionales y culturales además de parte del territorio de la república invadido por los habitantes del vecino estado del cual nos independizamos en 1844 después de una larga ocupación que permaneció por veinte y dos años. Según versiones el dictador solía decir en la intimidad que las futuras generaciones le agradecerían el haber tomado esa decisión por la cual era repudiado en ese momento.
El doctor Freddy Prestol Castillo evoca la figura del poeta BALTASAR Miró como un asiduo concurrente a las peñas literarias que celebraba en el patio de su residencia en el pueblo de Neyba, donde desempeñaba el cargo de Procurador Fiscal de la Provincia recién creada. Este ilustre intelectual al referirse al poeta español no lo hizo pensando en dejar un amplio testimonio del quehacer de éste por nuestra región (es una lástima) ni siquiera nos dejó testimonio de sus ideas y de sus posibles aportes literarios en esas encuentros semanales, pero eso sí, expresó de forma clara la influencia que asumió nuestra geografía y nuestras gentes sobre su expresión literaria, cosa que lo condujo a afirmar que Miró merecía ser considerado por los Neyberos para ocupar un puesto en su antología histórica como uno de sus legítimos poetas.
Sabemos que la dictadura Franquista generó un exilio de intelectuales españoles que se diseminaron por toda América y las Antillas y que esta migración generó un encuentro cultural que dio benéficos resultados aportando a la literatura de aquellos exiliados la frescura y la renovación proporcionada por la influencia de un mundo nuevo y desconocido, y éstos aportando a su vez adelanto y civilización a nuestras jóvenes sociedades: Venezuela, República Dominicana, México, Puerto Rico, Colombia, Nueva York, Guatemala etc. Además del gran éxodo a otros países de Europa, todos recipientes de esa gran oleada del intelecto ibérico en desbandada.
Vicente Llorens en su obra ya citada se expresa de la siguiente manera al referirse a Baltasar Miró en su estadía en Santo Domingo:
“Miró, si mis noticias son fidedignas, se arrojó un día al mar, lo que allí quería decir a los numerosos tiburones que lo poblaban, para ser salvado a duras penas por el doctor Troyano de los Ríos.”
Sobre su obra poética dice lo siguiente;
Sus versos en Diez poemas Amargos “tienen aún ecos del sentimiento modernista”:
Tus ojos tienen perfumes de olvido de madre selvas marchitas un desmayo de estrellas que cruzaron un cielo distante
Otras veces el poeta, quejumbroso y mísero canta al Amor mercenario y triste de las ciudades o da su nota irónica como en” El dulcero loco”
dulcero que además de albas y luceros brisas de mar y de sauces vende romances viejos para los conservadores y corbatas rojas para los anarquistas
No deja de ser un tanto paradójico y triste que quien atentó contra su vida se dirija a Dios en sus versos para que “le perdone por el sacrilegio de cerrar puertas y ventanas de su casa durante la esplendida noche tropical….. ………porque en el trópico perder una noche es como renunciar a un pedazo de la vida maravillosa QUE NOS HAS DADO”….
Y prosigue Llorens: pero la más curiosa la mejor de estas poesías de Miró, bohemio anarquizante, es la titulada “PREGON” en la que dejando a un lado las imágenes del modernismo, se detiene en el mundo de la miseria social: También en mi alma hay un clavicordio con viejas sonatas y purpuras mortecinos de rosaledas en el fondo de jardines crepusculares. Los violines del otoño estremecieron mi piel con angustias de estrellas, y, más que vosotros, amo la balada antigua, el vals de la luna, el abanico olvidado y la falda larga, que danza en el alma de todas las doncellas Yo se que el crepúsculo es un joven angustiado que corre hacia la noche, y que el lucero, el viento y el mar son amantes que se buscan en espacios sin tiempo y sin geometría, en provincias estelares huérfanas de agrimensores. Solo os pido que os detengáis un momento frente a esos harapos, que gritéis este dolor y este sollozo de los hombres que marchan con la camisa rota por las ciénagas de la desgracia, que miréis al niño pobre sentado sobre la piedra dura del camino de la espera.
¿La cárcel a plazos o el hambre para siempre ¿ A esos seres que nunca miran a lo alto porque saben que ya el cielo no es ni una promesa para detener los pasos de esta niña que avanza hacia el prostíbulo , el crujido de la escarcha y el vuelo estéril de los ruiseñores, los ángeles inundaron el cielo de pasquines y la primavera en lugar de rosa, brotará pregones rojos en todas las esquinas.

BALTASAR MIRÓ fue el único representante de la bohemia literaria en la migración, esto, de acuerdo con la aseveración de Vicente Llorens. Realmente Miró, del tiempo que permaneció en el país antes de partir hacia Colombia, una gran parte se mantuvo entre los pueblos de Cabral y Neyba en el suroeste, muy cercanos a la frontera con Haití. Estas letras que le dedico a su memoria han de servir como un recordatorio permanente de sus pasos y de su voz de poeta bohemio transitando por estos lares, a las presentes y futuras generaciones de Neyberos amantes de las LETRAS.

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DOS HERMOSOS POEMAS DE MANUEL RANDOLFO ACOSTA CASTILLO

El País Que Necesito (2006)

Necesito un país,
Donde la impunidad no sea la regla,
Necesito un país,
Donde los mandantes manden mandatarios,
Necesito un país,
Donde el fraude y el engaño no sean gratificados,
Necesito un país,
Donde el dinero sea mercancía y no Dios,
Necesito un país,
Donde la virtud y el bien sean premiados, y no aislados,
Necesito un país,
Donde los hipócritas simuladores se les traten como tales,
Necesito un país,
Donde los líderes hablen de virtudes y sus palabras sean sus hechos,
Necesito un país,
Donde la ambición y el ego nunca primen,
Necesito un país,
Donde el servicio y la solidaridad sea el norte,
Necesito un país,
Que crea posible cambiar,
Necesito un país,
Libre de líderes derrotados por la avaricia,
Necesito un país,
Solo un país,
Una nación,
Un Estado,
Que algún día logre ser gobernado,
Por un ser humano…


Sueños de un Hijo (2007)

Tiene casi un año de vida
Ya camina y hace riña
Tus ojos deslumbran en su cara
Y su pelo brilla y fascina
Teñido entero de tu vida

Grita, canta y susurra
Su voz es dulce pero recia

Te veo al sostenerla
Al acariciarla
Ella sonríe y te besa las pecas
Su mano enreda tu pelo
Y ríes
Te ama
Vives en ella
Te veo
Te siento
Te escucho
Parece real
Y luego despierto.

lunes, 14 de febrero de 2011



EN TORNO A LA NACIONALIDAD DOMINICANA
Febrero: mes de la Patria

Wilson Augusto Acosta Sosa


Hemos de comenzar intentando dar a los lectores de esta página una sucinta pero a la vez clara noción del concepto que encierra la expresión nacionalidad: “esta es una ideología de base política con consecuencia en todos los planos de la vida que antepone la noción de nación, de índole sociológico, como conjunto de hombres unidos por una cultura común, por sobre el concepto de Estado, de tipo político, caracterizado por poseer un territorio dentro de cuyos límites se ejerce un gobierno que impone sus leyes a quienes residen en él sin importar si poseen culturas diferentes.”



El concepto de que cada comunidad cultural debe nuclearse dentro de un Estado y nunca aceptar imposiciones y avasallamiento de Estados a los que han sido anexados por la fuerza o de manera inconsulta, sin tener en cuenta sus propias identidades, orígenes y costumbres, lenguas y religión, símbolos y demás lazos que unen la colectividad de una población, que los une de manera indisoluble y por ende los identifica, es hijo del pensamiento y el accionar de la Europa del siglo XV111.
A propósito de lo ya expuesto, le traemos una ocurrencia histórica acaecida en Haití, que por la importancia de sus protagonistas y la veracidad de lo que se afirma en ella, se hace interesante comentarlo. En los días que se fraguaba la invasión de las huestes del vecino país a Santo Domingo, un general haitiano advirtió al presidente Jean Pierre Boyer la imposibilidad de lograr una fusión entre los dominicanos y los haitianos.
Este militar haitiano de nombre Guy Joseph Bonnet previó la reacción que originaría el choque por la gran diferencia cultural entre ambos pueblos, como un valladar, que haría imposible esa fusión.
Existen además testimonios de los propios pensadores e historiadores de ese país que aseguraron que los dominicanos se consideraron siempre como una sociedad totalmente diferente de la haitiana por lo que era su meta manifiesta la fundación de un Estado independiente que acogiera a la nación conforme a sus características y a los intereses culturales que así lo demandaba.
Todos reconocen que sin lugar a dudas, ya a mediados del siglo XV111 los criollos de la colonia española se auto-denominaban “dominicanos españoles” para establecer la diferencia con los franceses que habitaban la parte occidental; más tarde, fue la guerra por la separación contra Haití la que consolidó el sentimiento nacional; sentimiento que venía progresivamente afianzándose en la psique del pueblo a través de todo el siglo XV111 y que tuvo sus inicios en el fragor de las luchas libradas entre españoles y franceses que disputaban los territorios de la frontera del sur-oeste y del nor-oeste y que obligó a España a decretar la fundación de nuevas poblaciones entre ellas a Neyba para el año de 1735, a los fines de rescatar y establecer su imperio sobre sus legítimas posesiones.

El prejuicio y la oposición contra la empresa unificadora que Boyer notó cuando entro al territorio de Santo Domingo, del que había sido advertido antes por aquel general y que le causó al comprobarlo una gran decepción, se mantuvo latente en la conciencia de los dominicanos, no se extinguió, se mantuvo por lo menos en la mayoría de los habitantes que no aceptaron la “una e indivisible” porque diferían totalmente en costumbres, idioma, religión y tradiciones de los habitantes de la parte Oeste de la isla.

Los grupos étnicos que dieron a nuestra cultura la mayor contribución en su génesis fueron sin lugar a dudas el español y el africano, pero, con una amplia preeminencia de lo español; Los africanos llegados a la isla en condiciones de esclavos pertenecían a distintas regiones de aquel continente separadas por grandes distancias, por lo que entre ellos había diferencias casi insalvables en la lengua y en sus costumbres, que hicieron difícil la propia comunicación e interacción entre ellos mismos.

Algunos sociólogos e historiadores dominicanos extremadamente anti-españoles negaron con pasión la preponderancia de lo ibérico y se empeñaron en magnificar la influencia en la construcción de nuestra nacionalidad de esas distintas nacionalidades a las que pertenecían aquellos esclavos procedentes de África en contra posición a aquella negadora de todo lo que tenga que ver con la influencia de las etnias negras. Dos posiciones completamente erradas y anti-históricas.

La postura equivocada que solo veía la influencia de lo español en nuestra cultura se entiende como un repudio de la ideología burguesa españolizante, saturada por el prejuicio racial originado en una gran proporción en los crímenes, las ofensas y humillaciones hechas al pueblo dominicano por las invasiones que se sucedieron desde el siglo XV111 hasta el siglo X1X. Se comprende que estas crueles agresiones no permitieron que estos dieran valor ni consideraran ese rico caudal étnico y su contribución a la formación de la cultura de nuestro pueblo, que sí estuvo y ha estado presente, y habría de coadyuvar finalmente a darnos un claro concepto de la nacionalidad.

Hay quienes señalen que es justo tomar en cuenta la influencia aunque quizás débil de los valores culturales de los aborígenes, porque a pesar de su temprana desaparición física dejaron huellas, hoy identificables en nuestra cultura nacional.

Hay algo sui generis en el camino que recorrió nuestro pueblo hacia la toma de conciencia de su destino como nación: Este fue el único pueblo que no hizo su independencia contra Europa en América, sino contra Haití, y ese hecho histórico y social se convirtió en la amenaza que siempre exacerbó el nacionalismo nuestro, en razón de que al compartir ambos pueblos una pequeña isla, solo bastaba al haitiano cruzar la frontera física para materializar la agresión.

La invasión y subsiguiente ocupación por veinte y dos años por el haitiano, transformó la vida y la evolución de la sociedad que discurría en esta parte de la isla apegada a sus valores. Muchas familias de la parte occidental por razones distintas, por ejemplo: unas por razones políticas, otros acuciados por la necesidad, preferían las amplias y fértiles llanuras de nuestro territorio y se asentaron en ellas para dedicarse a la agricultura y la ganadería; otros que venían a ocupar los cargos de la burocracia civil y militar recién creada.



Hubieron zonas del país que fueron masivamente pobladas por estas familias y que al término de los veinte y dos años que duró la ocupación se habían asimilado a nuestra sociedad de tal manera que se hicieron dominicanos; por lo que cuando se inició la gran guerra por la independencia muchos no dudaron en engrosar las filas de los patriotas dominicanos. Estas familias con sus excepciones, claro está, resultaron absorbidas por la cultura nuestra. El fenómeno social esperado por los invasores resultó a la inversa, aunque es innegable que algo quedó en nuestro pueblo de la cultura haitiana luego de tantos años de ocupación. Descendientes de estas familias, en el curso de nuestra historia han resultado más nacionalistas, más dominicanistas que muchos de aquellos dominicanos auto calificados como puros, pero que exhibieron una conducta entreguista y anti-patriótica cuando les tocó tomar postura ante los graves conflictos por los que ha atravesado la Patria. Esta es la opinión de la mayoría de nuestros historiadores y que humildemente compartimos.



En nuestra región podemos señalar con satisfacción apellidos como son los Suberví, Rodolí, Florián, Guiteaux, Masseaux, Chanlatte, Salomón, Batist, Labour, Román, Santil ó Santilmé, todos apellidos franceses que nos fueron legados por la ocupación haitiana y que hoy su descendencia es parte legítima de las ciudades y campos del sur-oeste del territorio nacional.
El trayecto que hubo de recorrer el pueblo que habitaba la parte Este de la isla en busca de su unidad como nación después de la aparición de la colonia francesa del Oeste y más tarde la aparición de la republica haitiana en 1804 constituyó un largo y accidentado camino en el que se produjeron migraciones masivas hacia las islas vecinas y hacia América del Sur motivadas por el estado de abandono a que la sometió la metrópoli dejándola a merced de franceses e ingleses, asediada constantemente por piratas y asaltantes y finalmente cediéndola por el tratado de Basilea a los franceses en el año de 1795. Esas vicisitudes hicieron reflexionar al Profesor Juan Bosch en una de sus obras, cuando refiriéndose a aquellos pobladores que constituían la mayoría y que por falta de recursos no podían emigrar, razonaba de la siguiente manera: sic. “Pues bien, esa masa no pudo pensar nunca en abandonar el país cuando se presentaban malas épocas; tenía que correr la suerte de la tierra, cualquiera que fuera; sufrir hambre si había hambre, ataques de piratas, enfermedades en tiempo de enfermedades en tiempo de epidemias; tenía que ir a la guerra en categoría de soldados cuando había que atacar a los franceses del Oeste o a Penn y Venables. De esa porción del pueblo dominicano salieron los indios que se rebelaron con Enriquillo y los esclavos que se sublevaron varias veces,dede los inicios del siglo X1X. En realidad esa masa formó la raíz de la nacionalidad; Sin ella no habría hoy república dominicana”.