viernes, 14 de julio de 2017

BALAGUER, NEIBA Y LA VENDA TRANSPARENTE

Wilson A. Acosta S.

Joaquín Balaguer fue parte de aquella camada de intelectuales que generacionalmente les tocó vivir a unos y protagonizar a otros los acontecimientos que dieron un violento término al gobierno de Horacio Vásquez. Afrontar las turbulencias políticas que surgieron como secuela del hecho consumado. Luego de que Horacio ya anciano y enfermo, se empecinara, primero, en prolongar de forma inconstitucional el período presidencial de cuatro años, para el que fue electo por el pueblo al término de la ocupación extranjera en los comicios del año 1924, a seis años. Segundo, apoyado por el interés de los corruptos de siempre, cegado por su propia cultura caudillista, no obstante las múltiples advertencias de sectores cívicos y democráticos que preveían los trágicos sucesos que acarrearía esa absurda y tozuda decisión de apegarse al mando de tal manera, que su empecinamiento en optar por la reelección habría de rebozar la copa. Fue una locura entre sus partidarios. Ante el clamor cívico de los constitucionalistas: “HORACIO O QUE ENTRE EL MAR,” fue la respuesta a esa advertencia…

El malestar creado por tan infausta decisión recorrió todo el espectro social de la vida nacional, despertando las ideas levantiscas acalladas por el gobierno de la intervención yanqui. El malestar surgió entre sus propios partidarios y aliados. La conspiración en contra de la reelección tomó cuerpo en La provincia de Santiago encabezada por Rafael Estrella Ureña, Joven, inteligente, capaz, pero bisoño en las lides de la política vernácula, influyente en la región más rica y desarrollada del país. No hay lugar a dudas, el Cibao era el motor tanto en la economía como en el aspecto social y político de la nación.

En la capital de la república respaldaba el movimiento un astuto y ambicioso general que poseía sus planes particulares, planes que había pensado y madurado con antelación; contaba con el apoyo de la mayoría de sus compañeros militares y una gran cantidad de amigos, políticos, aventureros e intelectuales, que en todo el país le seguían ciegamente. Y mucho más aún, había sido instruido para mandar con manos de hierro, por el cuerpo de marines norteamericano que gobernó por espacio de ocho años la nación. Él era un marine y se enorgullecía de ello.

Balaguer en plena juventud daba sus primeros pasos en favor de las candidaturas emergentes de Rafael Trujillo y Rafael Estrella Ureña.
Todos sabemos cómo terminó la historia…Trujillo se apoderó del poder eliminó contrarios e instauró una dictadura que duró treinta y un años.

Este hombre de armas se rodeó de la élite intelectual del momento, escritores, historiadores, músicos, poetas, políticos, como lo eran Manuel A. Peña Batlle, Américo Lugo, Arturo Logroño, Ramón Emilio Jiménez, Julio Cesar Ortega Frier, Rafael Bonelli, Tatico Enríquez autor de merengues laudatorios a su figura que inundaron el territorio nacional, y el joven Joaquín Balaguer entre otros no menos conspicuos dominicanos. Aquellos que se le opusieron fueron sus víctimas. Muchos como Juan Bosch y Juan Isidro Jiménez Grullón prefirieron el exilio.

Realmente, Balaguer fue entre aquellos servidores públicos de prestancia el menos conocido por el pueblo. No obstante haber desempeñado en el régimen importantes funciones públicas, se empeñó siempre en pasar desapercibido, quizás adivinando o preparando el papel estelar que años después le tenía reservado el destino tras la muerte del dictador. Para el año de 1961 a la desaparición del régimen se desempeñaba como presidente de la república designado por la voluntad omnímoda del jefe ya en decadencia. A él le tocó desde la presidencia y también desde el exilio convertirse en una de las pieza clave de la apertura hacia el ensayo de democracia que hoy disfrutamos.

Nunca olvidaré, siendo yo un niño, en una mañana del año 1951 ó 1952 desempeñándose este como Secretario de Estado de Educación Bellas Artes y Cultos Y mi padre a la sazón Síndico Municipal de Neiba, vi a este hombre pequeño de estatura, de rostro inexpresivo con un sombrero gris bien ajustado a la cabeza, un traje del mismo color, bajar de un automóvil negro conducido por un militar frente al palacio consistorial…Después del saludo de rigor, Balaguer dijo a mi padre que lo recibía: Señor Síndico, he venido a observar el solar que el Ayuntamiento ha escogido para la construcción del edificio que dará albergue a la escuela primaria e intermedia de la ciudad.

Ya en el trayecto hacia la ubicación del solar, ante la insistencia de mi padre, Balaguer le comentó lo siguiente: Le agradezco las atenciones que me ofrece, pero me regreso a la capital inmediatamente cumpla mi misión. Eso sí, enfatizó, asegúrese de que las familias que serán desalojadas sean justamente indemnizadas por el Cabildo…Ya todo ese asunto está resuelto, contestó mi padre. Recuerdo que mi padre al llegar al hogar comentó impresionado en varias ocasiones a mi madre la conducta sobria, distante, aunque cortés del Secretario de Estado.

Pasado el tiempo, décadas después de este acontecimiento discurría el último gobierno de Joaquín Balaguer, su último periodo que le fue mutilado en dos años, acción provocada por la indignación y la protesta de la oposición que denunció al mundo el fraude cometido en las elecciones. Era uno de esos domingos en que solíamos realizar tertulias la familia que vivíamos en la capital, hermanos, sobrinos, primos y amigos; ésta reunión a la que aludo, se desarrollaba en la residencia de nuestro tío Arturo Sosa Leyba…
Tras las anécdotas y las viejas historias pueblerinas surgió un tema sobre los escritores y poetas dominicanos, se hizo énfasis en aquellos bardos que dedicaron poemas a sus lares nativos, a sus héroes, sus paisajes naturales y a sus mujeres. Mi tío en medio de la conversación me dio una mirada inquisitiva y me lanzó a “Boca de Jarro” la sugerente interrogante: Oye, mi sobrino ¿será cierto que Balaguer dedicó un poema a una joven de Neiba?

Él tenía la seguridad de la certeza de su pregunta, pero con ella introducía un tema que le apasionaba, nunca escatimó un momento para criticar los gobiernos balagueristas y lo hacía a todo pulmón…. Fue un furibundo admirador de Juan Bosch.

De inmediato recordé que yo poseía un ejemplar de ° LA VENDA TRANSPARENTE° obra de Balaguer que recoge todos o casi todos sus poemas, por lo que le prometí a mi tío buscar entre sus páginas el poema en cuestión a pesar de que ya yo había leído gran parte de su contenido y había manoseado un poco el resto.
Una tarde me dispuse libro en manos a desentrañar el misterio, a confirmar o desmentir aquel reto que mi querido tío me lanzó con la intención manifiesta en el tono de su voz y en la expresión de su rostro, de ponerme a investigar algo que él ya sabía.

Y ¡oh sorpresa! Al cabo de un rato de búsqueda, en la página 76 de la obra, página que había yo visto ya un par de veces, en letras minúsculas, tan minúsculas que me dio la impresión de que fueron escritas con la aparente intención de que no fueran advertidas con facilidad, bajo el título del poema: °ROSA SILVESTRE° encontré y leí emocionado la dedicatoria: [A una niña de Neiba]…No sé porque me tomó la idea de que muy pocos neiberos conocían ese hermoso poema que la inspiración de este hombre de letras, tan lejano a nosotros puesto que era santiaguero, dedicó a una flor campesina de nuestro olvidado y querido pueblo enclavado en el territorio sur de la república.

.Ahora bien, he de rectificar en algo, si alguien había descubierto antes entre las 196 páginas de aquel libro de poemas que Balaguer dedicó a su hermana Carmen Celia esas diminutas letras de dedicatoria a una niña de neiba, a mí, se los juro, fue la inteligente pregunta de mi tío la que me indujo a encontrarlas.

El papel que jugó este hombre de Estado como intelectual y político en la vida de nuestro país comprende más de la mitad del siglo pasado hasta principios del presente siglo en que falleció.
Le tocó ocupar la presidencia de la república en varias ocasiones casi todas de manera consecutivas. Fue un gran estadista, un líder popular y una de las inteligencias más preclaras que ha parido la nación dominicana. No ahondamos en este tema por lo reciente de su ejercicio, por lo complicados y traumáticos de los hechos que incidieron en sus mandatos, que lo llevo a realizar dos etapas completamente distintas de gobierno. Pienso que ese juicio mío pecaría de apasionado en cualquiera de las dos vertientes que lo haga.

Por lo que el objeto último de estas letras tiene el único fin de hacer notar, e invitar a la vez a los neiberos amantes de la rima, a la lectura de este hermoso poema que una quinceañera de Neiba inspiró al poeta que vivió en el alma de Joaquín Balaguer.


sábado, 24 de junio de 2017

VERSOS TRISTES
Wilson A. Acosta S.

Dime Señor, amo de todo el universo
Creador de lo bueno y de lo malo
Que por divina y sabia voluntad
Hiciste débil el corazón del hombre…
Dímelo por piedad antes que muera

¿Y cómo he de evitar esta tristeza
Que se ha prendido de raíz a mi alma?

Si la tomó a traición, desprevenida…
Tal como ataca aleve y homicida
La oculta trampa a su débil presa

Ella crece se expande se levanta
Igual al desenfreno de una riada
Que arrastra sin piedad mi vida
Haciéndole gritar ¡enloquecida!

Y quién podrá calmar este dolor
Que quiebra mi valor y mi templanza
Que punza fuerte con su cruel tortura
Para que el alma se olvide de la cura
Y pierda en su locura la esperanza

Ahora, mi Señor, yo te pregunto
Habrá quién pueda bajar desde los cielos
Un poquito de luz o de consuelo
Al que derrama su sangre por la herida
Al que la ve brotar de sí incontenida
Con la increíble fuerza de un torrente
Que le cambia la vida por la muerte


Que esto nomás sea un sueño Señor
Yo te lo pido
Con humildad, desesperadamente
Hoy vengo a ti a procurar la paz
Que compasivo al hombre prometiste

A ofrecerte por amor mi vida
A entregarte el corazón entero
Oh mi amado Señor, mi Dios del cielo
Ahogado entre estas lágrimas vertidas
Te traigo mi razón… Señor
Transido de dolor…
--haz de mi lo que quieras--
Pero vence por piedad la cruel espada
Que impiadosa ha surgido de la nada
Y desafía mi FE fortalecida…
11-27-2016


domingo, 26 de febrero de 2017

LA IGNORANCIA
WILSON a, Acosta S,

La ciudad agoniza
Pero los ignorantes llenan sus calles y sus plazas
de fingida alegría
Desde la salida del sol… más allá del crepúsculo
Danzan en loco carnaval de algarabías y risas
Son seres que a lo lejos se confunden
Con cadáveres que arrastran penas ancestrales
Más, las rosas dormidas deshacen sus colores
Y sepultan aromas, confundiendo la vida con la
muerte.

La ciudad agoniza
El vientre enfermo de su cuerpo inflama
Una deidad maligna le absorbe su energía
Pero, corazones hipócritas lo niegan. Se declaran
de fiesta, para ocultar su infeliz cobardía
La tierra gime por la sangre que han vertido
Generaciones de héroes sacrificados
Sepultos por la ignominia de lo injusto
¡Al compás del dolor y las espinas ¡

El llanto que el dolor hace brotar de los
ojos cansados, algunos dicen que es fértil lluvia
que el amor derrama…
A la vez que sonríen con malicia y torpe indiferencia
Y el pobre pueblo, junto a la loca ciudad desordenada
Por la trampa artera de los titiriteros
Agonizando sin saber que sueña
Bajo un obscuro cielo que brama como un toro
En un mundo irreal que lo cautiva
Inducido por el opio que la maldad le inyecta
Añorando la rosa. Traspasados sus cuerpos
Por millares de espinas disecadas…agoniza…
Agoniza tendido en el polvo de sus noches amargas

¿Y si fue en un erial donde ayer sembramos
la esperanza?
¿Cómo han de abrir sus pétalos dormidos,
las rosas mortecinas? Esperemos que un día,
no lejano, la savia de la vida haga brotar
del pueblo la conciencia, y el rosal se levante
de la muerte, en florescencia…





martes, 22 de noviembre de 2016


UN GUERRILLERO ANALFABETA PATRIOTA Y MARTIR

Wilson A. Acosta S. Artículo reeditado

El 19 de noviembre del año l911 fue asesinado el presidente Ramón Cáceres (mon); cuyo gobierno le dio al país unos años de relativa paz y de progreso, poniendo particular empeño en su gestión, además de la construcción de obras importantes, terminar definitivamente con el caudillismo rural, fenómeno social que como un cáncer destruía las entrañas de la sociedad dominicana desde 1899.

Combatió la especulación ejercida contra el pueblo pobre hasta el extremo de evacuar un decreto que castigaba con prisión y cien pesos de multa a aquellos ganaderos que mesclaban con agua la leche que expendían al pueblo pobre...

Mon Cáceres fue interceptado y muerto por el general Luis Tejera un joven de buena familia, temerario y ambicioso, que hacia vida política en la capital de la república, hijo del historiador Emiliano Tejera amigo y colaborador del presidente, lo interceptó con un grupo de conjurados cuando confiado el mandatario se paseaba en la “victoria presidencial” por las cercanías de Haina en la carretera del oeste de la ciudad de Santo Domingo de Guzmán.

El general Luis tejera herido en una pierna por sus perseguidores no pudo huir por lo que fue capturado y muerto de una forma bárbara por órdenes del general Alfredo victoria, jefe de la guardia de Mon.

Emiliano Tejera al enterarse de la forma cruel en que fue muerto su hijo por sus ejecutores, exclamó con dolor la siguiente frase: ¡bien muerto, pero mal matado!... palabras que retratan la compleja situación en que lo colocaba el destino y los sentimientos encontrados que atormentaron su corazón en aquel momento ante estos dos actos de barbarie humana: la muerte del presidente amigo y la despiadada muerte dada a su hijo.
Después de estos lamentables hechos surgió en el país un estado de confusión y de pugnas irreflexivas que ha sido recordado como el vergonzoso periodo de Concho Primo.

A partir del año de 1912 los seguidores de Juan Isidro Jiménez, Federico Velázquez, la anárquica conducta del famoso general Desiderio Arias y Horacio Vásquez, éste último participante junto al presidente asesinado en la conjura que dio al traste con la vida y la dictadura de Lilís, además señalado por el rumor como autor intelectual o al menos instigador del magnicidio del presidente Cáceres, iniciaron gobiernos que la intolerancia y los intereses desmedidos de algunos caudillos inciviles oponían hasta lograr su derrocamiento.
¡Cuántas cosas pasaron después de la desgracia que para el país constituyó el vil asesinato de Ramón Cáceres!
El territorio nacional era azotado por vientos de discordia. Sólo se vislumbraba en el horizonte presagios de rebeliones que ocupaban las mentes de las mayorías ignaras, guiadas por hombres sin escrúpulos, decididas a combatirse entre sí, hermanos contra hermanos, desconociendo el inminente peligro que en esos momentos asechaba al país, a su soberanía y a su libertad. A nadie se le ocurrió pensar en el progreso de las instituciones ni en la felicidad de la familia dominicana.

Enfrascados pues en esa locura, sorprendió a los dominicanos la humillante y oprobiosa ocupación americana en el año de 1916. Oprobiosa ocupación que parió la férrea dictadura que inició en el año 1930 y permaneció por treinta y un años gobernando el país.

Neiba, Para esa época fue protagonista de una página de heroísmo, hasta hoy desconocida por muchos, razón por la que nos hemos animado a regalarla a los amantes de la historia vernácula convencido de su autenticidad, porque la fuente de ella, mi padre, Manuel A. Acosta (Ripipín) tuvo la oportunidad de tomarlas de primera mano.

ANDRÉS CUEVAS (Anduquita) Aunque analfabeto tenía sentimientos nacionalistas, los que le impulsaron el día 16 de agosto del año 1916 a pronunciar el pueblo de neiba acompañado por quince de sus incondicionales compañeros en franca y abierta protesta por la invasión norteamericana.

A las cuatro de la mañana del día indicado tiroteó en la esquina nordeste del cementerio viejo del pueblo y minutos después siguiendo todo el trayecto de la calle que hoy lleva por nombre “Enriquillo “hizo lo mismo, contiguo a la casa de Rita y Lala medina prestantes damas del pequeño pueblo, en el punto donde comenzaba el “Camino de la República “o sea” el antiguo Camino Real” que conducía a la ciudad de Azua.

Nació en El Estero, hijo de José Ignacio Cuevas (a) ñaña y Catalina Pérez, desde niño demostró su afecto a la agricultura, pero, las tierras áridas de El Estero hacia que sus esfuerzos en el trabajo agrícola resultaran infructuosos. Circunstancia que lo impulsó a emigrar a “Palmar Bonito” de la loma de Panzo. Su trabajo lo llevó con éxito allí, donde construyó su hogar y formó su familia.

El GUERRILLERO: En el año de 1912 Anduquita tomó una decisión y se estrena como guerrillero. Así se convierte en revolucionario bajo los auspicios de general Luis Felipe Vidal.

Su primer enfrentamiento tuvo lugar en “Dos Brazos” paraje de Panzo, contra la guerrilla que comandaba, entre otros, Luis campos. Con pocos hombres bajo su mando peleó con una fuerza compuesta por más de sesenta hombres por espacio de seis horas. Hasta que llegaron en su ayuda algunos compañeros revolucionarios que se encontraban acampados en las inmediaciones de San Pulín para así terminar destrozando al enemigo.

Dícese que en este encuentro se enfrentaron disparándose con sus armas Anduquita y Luis y que este último fue herido de gravedad, habiendo sido transportado a la sección de Guanarate de la Común de Neiba para su curación por un médico o curandero, cuyos esfuerzos resultaron inútiles.

Los compañeros de Luis regresaron con su cadáver de Guanarate a Cambronal donde se le dio cristiana sepultura. Cuentan que mientras velaban a Luis en Cambronal, Anduquita con un grupo de sus hombres se presentó al velatorio con fines de asegurarse de que Luis, hombre de valor, estaba realmente muerto y que no se trataba de una simulación, cosa que era común en esos tiempos de persecución y muerte.

EL PATRIOTA Y MARTIR:
En el año de 1916 Anduquita no fue secundado por la población en su noble empresa patriótica de protesta armada contra la intervención norteamericana. Tuvo pues, que retirarse a las lomas de Panzo huyendo a la tenaz persecución de que era objeto, ya que los invasores enviaron a neiba una tropa a hacerlo preso y fusilarlo, comandada por el Capitán Edwards Robert soldado de la guardia marina norteamericana.
El guerrillero conocía al dedillo todos los escondites de la loma de Panzo esto sumado al aprecio que le profesaban los lugareños hizo imposible su captura. Pero la traición que está siempre al acecho terminó por entregarlo.

Los norteamericanos se valieron de Francisco Melo (panchito) un azuano residente en neiba colaborador de la intervención Norte- americana, falso amigo de Andrés Cuevas (a) Anduquita. Este hombre además de hacerle ver la imposibilidad de llevar a cabo sus propósitos en contra de la ocupación, lo embaucó dándole toda clase de garantías para su vida y ofrecimiento del cargo de Inspector de Alcaldes Pedáneos y armas de fuego para su uso personal y para los suyos. Éste rehusó con dignidad el cargo y las armas, pero aceptó la garantía de vida y libre tránsito para dedicarse al trabajo en sus propiedades agrícolas de “Palmar Bonito” en Panzo.

Al llegar con el amigo que lo entregaba a la comandancia militar de Barahona, fue detenido en el recinto con el pretexto de confeccionarle los papeles de su libertad.
Encerrado en una celda de la cárcel al otro día estaba botando el bache y cargando agua del rio Birán
Pocos meses después el soldado yanqui que lo conducía al rio en su acostumbrada faena le insinuó la huida, y él que se sabía perdido, huyo hacia los matorrales cercanos intentando burlar la persecución del diestro soldado.

Al fugitivo trepar por la barranca del rio el soldado que acechaba su presa lo vio y le disparó.
Dando término a la vida de Andrés Cuevas (a) Anduquita e iniciándose la leyenda del Guerrillero Analfabeto…Patriota y Mártir.

En su obra “ Cerros Ensangrentados “ Rafael L. Herasme Acosta expresa refiriéndose a la situación que imperaba en la región para la aciaga época : “ para cometer estos atropellos, ellos ( los invasores ) recibieron el apoyo servil de malos dominicanos entre ellos alcaldes, quienes hacían las veces de delatores de las personas que se oponían a la situación y muchas veces participaban materialmente en las represalias que imponia el ejercito invasor.


20-6-2009 Wilson a. Acosta s.


martes, 8 de noviembre de 2016


EL TORNADO

Un cuento de:
Wilson A. Acosta S.



De tanto trajinar por aquel lugar que hasta hacia poco tiempo era una tranquila ruralidad,
Roberto, sin proponérselo, se hundió en la complicada maraña de sus tristes y lejanos recuerdos.
Se hallaba solo, sentado sobre el tronco de un árbol recién caído, de los que el lago fue
dejando tirados por el amplio camino en su recorrido inusual de aquellos días locos, cuando
sus aguas amargas, sublevadas, en clara rebelión, casi envenenaron toda la tierra,
arrasando y destrozando las viviendas y los conucos de BOCA DE CACHON….
Ya vencido, Roberto decidió hacer un alto en el camino.

Había salido de muy madrugadita a sabanear sus animales extraviados tras la pausa del cruel
avance de esas aguas que lenta pero inexorablemente también amenazaron con borrar los pequeños
poblados aledaños enclavados en la geografía de la provincia Independencia.

Obligándolos a huir, quedando las familias a la intemperie abandonándolo todo.
Triste drama que forzó al gobierno de la república a iniciar más al norte, lejos del área de peligro,
un proyecto habitacional donde establecer las familias castigadas por el fenómeno.
A pesar de los ruegos de su mujer para que abandonara esa búsqueda considerada por ella inútil,
además de peligrosa, Roberto se empeñó en dar un último esfuerzo, soñando que quizás una buena alma del lugar había retenido sus animales en espera del dueño ¡Porque así de solidarios en la desgracia
suelen ser la mayoría de los hombres de estas comunidades!…

Su mirada se perdía en la extensa playa ya invadida totalmente por las aguas.
Estas desde hacía un tiempo, provocaban el pánico en los habitantes que contemplaban indefensos cómo desaparecía la vida y se transformaba el paisaje, tragado poco a poco por las fauces insaciables
de nuestro hermoso mar interior.
Ya el día se le venía encima, había perdido la noción del tiempo, no obstante, nuestro hombre,
aun persistía en su inútil empresa. Confundido, empujado por ese mundo de carencias y de pobreza
propias de sociedades olvidadas puestas al margen del progreso, condenados por la injusticia de los que mandan y por la abulia e indiferencia de los que deberían exigir justamente sus derechos.

Cuando Roberto comenzó a escuchar un ruido infernal que parecía salir de las entrañas de la tierra
y sintió un calor abrazador que le quemaba el cuerpo, corrió aterrorizado, yéndose a refugiar
en el interior de las ruinas de una vivienda abandonada, de aquellas que apenas quedaban en pie
después de la tragedia…
El sueño y el cansancio lo vencieron y transcurrieron las horas…

Roberto despertó al día siguiente en su hogar rodeado de su angustiada familia,
rescatado tras una intensa y desesperada búsqueda.
Con una expresión de espanto y de incredulidad en la mirada, comenzó a narrar una fantástica
e increíble historia, pero que para él era muy real…

Por eso, la hilvanaba muy despacio, precavido, sin omitir detalles, observando el rostro
de aquellos que le oían, masticando las palabras, en busca de algún gesto de incredulidad,
temeroso de que sus gentes creyeran que él alucinaba, que había perdido la cordura,
o que la mala hora del día de ayer que lo tomó en la playa del Lago cuando yacía oculto entre
los restos de un bohío abandonado, además de borrarle la conciencia pudo haberle borrado la razón.

Les decía:
Yo me hallaba sentado a orillas del camino sobre un árbol caído, absorto
en las profundidades de mis pensamientos, frustrado por haber perdido la esperanza
de hallar mis animales, cuando de repente, un extraño sonido que parecía salir de las profundidades
de la tierra me trae a la realidad.
Enormes nubarrones se esparcen por el cielo y el día comienza a obscurecer como si fuera de noche,
grandes granizos descienden de las alturas y se aglomeran golpeando sobre la tierra húmeda,
una inmensa lluvia cae furiosa como si Dios abriera todas las compuertas del cielo para ahogar
la humanidad…

Entonces al dirigir la mirada hacia el Lago, entre una sucesión de truenos y relámpagos,
contemplo dos enormes figuras semejantes a dos tubos grises muy anchos que se elevan desde
la superficie del lago hasta conectarse con las nubes…
Corrí desesperado, y me interné en las ruinas de aquel bohío...
Esa visión es lo último que recuerdo antes de que mi conciencia se desvaneciera
agredida severamente por el terror que se adueñó de mí.

Roberto calla, y tras un momento de expectación espera con inquietud la reacción de aquellos
que le oían… casi sentía sobre si la burla como respuesta a su increíble historia…
De repente ve, por la puerta abierta que comunica su habitación con el patio de la casa,
tres animales dentro del corral paciendo tranquilamente…

Se dibuja una interrogante en su rostro:
Son tus vacas Roberto, le explica con ternura su mujer adivinando su confusión,
estaban amarradas al tronco caído de un árbol cuando te hallamos inconsciente en la playa…
¡Aja! contesta el pobre hombre con la voz entre cortada
¿Las perdonó igual que a mí la mala hora? ¿Las vomitó el demonio que ayer vino a tragarse el Lago?

Ese día amaneció la página de FACE BOOK en el internet y la prensa digital, difundiendo
la noticia del extraño fenómeno que conmocionó a los habitantes de toda la provincia independencia…
Mientras Roberto, recluido en el patio de su casa seguía dando gracias a Dios por el milagro de su
vida y de la aparición de sus reses, pues aún no se reponía de aquella trágica aventura vivida
a orillas del Lago Enriquillo, cuando inocentemente creyó que solo él había sido testigo de esa
increíble y diabólica aparición…
¡De la que me salvé! decía para sí, con la triste mirada fija en el cielo.

Su amigo Pedro que lo observaba con curiosidad desde lejos, lo llama a voces
y le explica:
¡Oyeee amigo Roberto, dice la noticia, que el
demonio que viste ayer en la playa del Lago se llama TORNADO!…

lunes, 29 de agosto de 2016

AMOR

Wilson A. Acosta S.

¡Oh amor! eres más viejo
Que la edad del universo
El tiempo no te podrá dañar
Más veloz que la gacela
Más altivo que el águila
Más puro que el silencio
Inocente, infantil… una flor
En botón
De ti está hecho el corazón
Del hombre….
Las dos almas, que en tu nombre,
Ocultas en las noches esparcieron
Sus semillas
Cosecharon estrellas
Y juntas para siempre
Cierran los ojos para evitar sus lágrimas
Unen sus labios para apagar la sed
El más cruento dolor
No quebrará sus alas
De mariposa encantada

sábado, 9 de julio de 2016

MI AMIGO RAFAEL MATOS [Tatata}
A su memoria
Wilson A. Acosta S.
Desde el día en que ocurrió la trágica muerte de Rafael Matos sentí el deber de perpetuar su recuerdo en un escrito que narrara con sencillez lo esencial de su entrega al trabajo político que asumió con coraje y desinterés personal en el partido revolucionario dominicano, a la vez, destacar los méritos ganados en buena lid, que como muchos otros jóvenes sacrificados, dejó como impronta en su paso por esta vida.

Bueno, hace tiempo que la idea me daba vueltas en la cabeza, bregando por salir, en pos de luz, cual si fuera una hermosa mariposa en lucha tenaz con la trampa fatal de una tela de araña… A veces desaparecía el sentimiento, para luego por cualquier estímulo exterior volver cual ave fénix no a surgir de sus cenizas, sino, de lo más íntimo y misterioso de mi conciencia.

Por lo que aquí estoy, decidido, a muchos años de su partida, con una breve pincelada en mi blog escrita a su memoria:
Siempre me ha atormentado la pregunta de si ha valido la pena la lucha, la dedicación, y en numerosos casos el sacrificio de una juventud que creyó en un sueño, que vivió el embrujo de una ideología plasmada en libros y cátedras para muchos difíciles de descifrar, pero que declamaban de memoria con pasión y sincero fanatismo…

Y es que la asociaban con sabiduría a esas ansias de justicia social que ardía en ellos, al pensamiento y los hechos heroicos de los grandes revolucionarios acontecidos o que estaban aconteciendo, que admiraban con iluso deseo de emular, como fue la revolución cubana y nuestra gloriosa revolución de abril.

Se veneraba el nombre y la memoria del coronel Caamaño. ¡Hasta los niños sabían de él! En las plazas, en las calles y en las escuelas se desafiaba con patriótico fervor a las fuerzas represivas del régimen, mil veces frustradas en su empeño por asesinar las ideas; porque las ideas no se matan, se combaten con otras ideas, nunca con un fusil deshonrado ni con la persecución la muerte o la tortura…

En aquellos tiempos a los que aludo se oía hablar de Marx de Lenin, del Che Guevara de Fidel Castro como si fuese de cualquier hijo de vecino, en los barrios en los campos, en los pueblos por más lejanos que estuviesen.
El profesor Juan Bosch con su partido blanco fue estandarte y esencia de esas luchas, y su postulación a la presidencia de la república en el año 1966 representó la última esperanza de aquel maravilloso sueño que terminó con el triunfo de las huestes reformistas.

La guerra fría que se libraba entre las dos grandes potencias se libró también radical y despiadadamente en todos los países subdesarrollados de américa latina y del caribe. En nuestro país hizo explosión con ribetes de tragedia.

La sociedad de Neiba como el país entero tenía su reducida población tristemente dividida en dos grandes bandos radicalmente opuestos que surgieron después de la revolución… ¡Las familias se separaron!
En medio de ese embrollo, mi amigo Rafael inquieto e incansable militante del partido revolucionario dominicano, junto a decenas de jóvenes de igual catadura, se jugaba la vida. A diario libraba su pequeña guerra patria en los predios de la provincia, en micro mítines y reuniones clandestinas, saltando verjas, poniéndose a buen resguardo con la guardia pisándole los talones, cobijado bajo la inmensa sombrilla de aquel viejo roble que jamás inclinó la cerviz ante el peligro o la sonsaca: Don Néstor Matos.

En esos menesteres conocí a Rafael Matos, recién yo llegado de la capital donde realizaba mis estudios universitarios, enviado por la dirección del partido, luego de participar en las actividades de la organización del frente universitario social demócrata, a unirnos a la campaña electoral por la candidatura de Juan Bosch.

Fuimos amigos desde el día que nos presentó Don Néstor en la terraza de su hogar; su temperamento nervioso, su oratoria altisonante, su permanente disposición al trabajo partidario, hicieron de él en poco tiempo un líder juvenil que trascendió los límites de muestra provincia y lo hizo merecedor del reconocimiento de las altas instancias del partido.

Pasado el trance de la derrota electoral, la organización se dedicó a una actividad casi clandestina en razón de que nuestras reuniones siempre eran interrumpidas por los miembros de las fuerzas armadas y de la policía nacional que rodeaban nuestro local; acusando de subversivos apresando y desconsiderando a dirigentes y militantes con la intención de aterrorizarnos.

Más tarde, el fallido intento de participar en las elecciones municipales en 1968 causó desaliento y frustración en una parte de la dirigencia del partido en nuestro municipio, que consideraba segura la posibilidad del triunfo, por lo que se inició una estampida de aquellos dirigentes disgustados hacia el partido reformista de Joaquín Balaguer.

Mientras todo esto acontecía, mi amigo Rafael, incansable, proseguía la formación de clubes juveniles barriales en nuestra provincia y en parte de la provincia independencia, haciendo las veces de asesor, de facilitador, de recaudador, de conferencista, viajando con asiduidad a la ciudad capital en busca de orientación para mantener viva la llama del perredismo en la juventud de nuestro sur profundo.

Rafael no pudo construir un legado material a su familia, ya que todo su tiempo su esfuerzo y sus pocas oportunidades las dedicó al fortalecimiento de su partido en el que depositó sus ilusiones y sus aspiraciones futuristas. Pocas personas distinguieron en Neiba el perfil de nuestro amigo, de este formidable ser humano que aunque desprovisto de un alto grado de escolaridad era brillante, con una clara inteligencia cultivada al fragor de la lucha de su militancia política.

En mis ratos de diversión siempre me fue grata su compañía. Cantaba con mucho sentimiento las bachatas del “Añoñaito” Luis segura, y gozaba y reía repitiéndome mil veces la historia de un agricultor que resacado y confundido en una madrugada llamaba a voces sus hijos que aun dormían conminándolos a levantarse diciendoles “Muchachos, levántense y pónganse el maíz para que comencemos a sembrar las chancletas”…

Una tarde casi noche, un movimiento inusual fractura la tranquilidad de la Neiba de aquellos días, personas en tropel corriendo alarmados, vehículos de motor a toda prisa circulando por la amplia avenida 27 de febrero rumbo al hospital, triste presagio, me impulsó a salir a la galería de mi casa y preguntar en voz alta a alguien que transitaba por la acera: Qué está sucediendo. Y este sin detenerse me contestó: Rafael se cayó de un motor y se mató. Cuál Rafael inquirí. Una voz me contestó: ¡Rafael Tatata!

Me conmovió la noticia, realmente le profesaba a este hombre admiración y afectos. Luego entendí, reflexionando sobre su sentida muerte, que el fruto de su larga lucha se le había hecho cada día más lejano, por lo que su indomable resistencia ya no lograba evadir el estado anímico que le arrinconaba. ¡Cosas del destino! Pudo haber caído años atrás bajo el asedio de los anticomunistas que siempre lo persiguieron con intenciones homicida ¡Oh misterios de la vida! De todas esas escaramuzas salió ileso.

Rafael Matos merece de mí este humilde recuerdo. Porque juntos vivimos momentos de sincera camaradería. ¡Se lo debía!
La muerte evitó que el pudiera asistir al triunfo electoral de su partido en el año 1978, pero, también le evitó el disgusto de asistir al desmoronamiento que hoy amenaza con desaparecer esa entidad política por la que vivió. Puesto que a ella dedicó todo el trayecto de su corta existencia.