martes, 27 de noviembre de 2012


LA TRASCENDENCIA DE UN MOMENTO HISTÓRICO
Wilson A. Acosta S.

En su quehacer político el pueblo dominicano ha transitado un camino difícil. Tan difícil, que fácilmente haciendo un símil podríamos igualarlo con esas veredas muy estrechas, construidas por el constante arrastrarse de las iguanas que atravesaban los otrora tupidos montes secos de las inmediaciones de nuestro Neyba. Eran veredas bordeadas por cactus y guasabarales, que al internarte en ellas llegaba un momento en que te desorientabas por la cantidad de trillos que confluían y no conducían a ninguna otra parte que no fuesen las cuevas o guaridas de esos inofensivos reptiles. Dabas vueltas y más vueltas y las desandabas, en busca de una salida bajo la amenaza inminente de aquellos cactus y guasabarales, dispuestos a agredir en un segundo a cualquier mortal que tuviese el más leve roce con sus espinas. Así de complicado nuestro transito histórico…

Esta nación ha atravesado contra viento y marea caminos de dolor y sacrificios desde el mismo momento en que MELLA disparó su trabuco para comprometer “las vacilaciones”. Desde cuando el general Pedro Santana y sus acólitos prevalidos de su principalía en los triunfos obtenidos contra el ejército invasor haitiano, decidieron frustrar a punta de carabina y machete, el intento de elaborar una constitución liberal, que los constituyentes en la ciudad de San Cristóbal se empeñaban en dar a la naciente entidad política.

El famoso artículo 210 estupró ese hermoso intento. Por lo que a partir del 6 de noviembre del año 1844 se impuso a la nación que acababa de institucionalizarse, una sucesión de gobiernos dictatoriales y patriarcales que amparados a conveniencia en esa primera Ley Sustantiva, muy malograda, gobernaron casi todos a su discreción, siempre a espaldas de ella. Desconociendo leyes y derechos. Como pequeños sátrapas o tiranuelos. Con el pueblo dentro de un puño de hierro. Muchos de ellos excesivamente sanguinarios, que sacrificaron lo mejor de nuestros recursos humanos de la época. Esos hombres y esas mujeres que les enfrentaron sin miedo enamorados de un ideal liberal y republicano.

Bien lo dijo el Dr. Balaguer en uno de sus innumerables discursos “La Constitución vale tanto como un simple pedazo de papel, si no existe un gobierno que cumpla y haga respetar las leyes de la nación”. Paradójicamente sus primeros doce años de gobierno son un ejemplo triste de su propia afirmación porque durante ellos fueron muertos decenas de jóvenes constitucionalistas, se ejecutó a Caamaño y se conculcaron libertades; igual que como lo hizo Santana que llevó al paredón lo mejor de la juventud patriótica de su época, y como ha sido vocación de la mayoría de los gobernantes que nos hemos gastado en nuestro discurrir de vida institucional.

Aconteció que a partir de la separación de Haití se inició una lucha sorda por el poder entre los dirigentes de una misma clase social que no creyó nunca en la posibilidad de una república libre e independiente. Anulando la posibilidad del ideal Duartiano. Unos se querían españoles otros querían a Francia otros a los Estados Unidos de América, eso sí, siempre y cuando en la tratativa se les asegurara su gran tajada en ese nefasto negocio donde el objetivo primordial era vender la Patria para proteger sus intereses netamente personales.

En realidad el pueblo que en su inmensa mayoría era rural y analfabeta, no se hallaba en condición de discernir lo que más le convenía y se aferraba en su fanatismo a las adherencias de sus caudillos locales que carecían en su mayoría, igual que ellos, de la más mínima comprensión de la situación que se vivía. Solo había unidad en el momento de enfrentar al enemigo común y foráneo; actitud que tiene su explicación en los profundos sentimientos instintivos de amor por el terruño, por la seguridad de la familia, de la supervivencia como pueblo independiente con un destino y una historia común.

Es indiscutible que hubo un tiempo en que la vida del pueblo dominicano discurría entre fiestas, lidias de gallos, noches de velas o de velación y toques de palos; donde el revólver la carabina y el “machete gallito” dirimían los más simples diferendos familiares. En ese entonces, cualquiera de esos hombres que se entendiera más inteligente o más valiente que los demás, que poseyera cierta ascendencia o liderazgo, se hacía acompañar de varios amigos, se iba al monte, disparaban varios tiros, se pronunciaban contra el gobierno de turno, luego de ese ritual regresaba al poblado proclamándose “General.”

Eran “Generales de la manigua” machete al cinto. Calzados de Alpargatas,camisa y pantalón de " fuerte azul" raidos. Dando vivas a su revolución personal. Embriagados por la ignorancia. Investidos por sí mismos de poder sobre personas y propiedades.
. El Sur fue una cantera de generales de manigua…

Lo aclaramos, para así diferenciarlos de otros generales que ganaron sus charreteras militares en las guerras de la Independencia y de la Restauración a fuerza de bravura y patriotismo, aunque luego muchos de ellos pusieran toda esa fama y todo ese prestigio bien ganados al servicio de causas repudiables, que empañaron un tanto el brillo de sus medallas logradas en buena lid.

¡Así ha sucedido casi siempre!

¡Nuestro Sur fue cantera también de generales, de héroes anónimos, que ofrendaron sus vidas y sus bienes a la Patria!
Hace exactamente unos 169 años que los dominicanos nos separamos de Haití. Razones fundamentales nos separaban, por lo que nuestros abuelos decidieron tomar un camino propio, acorde a nuestras tradiciones, a nuestra herencia cultural y religiosa, y a nuestro idioma.

En el trayecto de nuestra vida republicana hemos cometido graves errores. Errores que nos han costado décadas de atraso de civilización y desarrollo. ¿No constituyó un grave error poner en manos del general Santana la revolución liberal del año 1857?

¿No fue una equivocación la negativa del Héroe de la Restauración a ejercer, apoyado en el pueblo con todo su prestigio, la presidencia de la república, permitiendo por consecuencia la toma del liderazgo del Partido Azul al general Ulises Heureaux?
Tambien resultó una tragedia que el pueblo dominicano negara en el año de 1924 sus votos al Prócer F.J. Peinado prefiriendo a un caudillo rural que retrotrajo al país a la locura caudillista y la corruptela que se pensaba ya rebasada.

El primer error trajo a Santana del exilio a la presidencia de la república, desde allí logró realizar su sueño anexionista. Fusilando en San Juan al Patricio Francisco del Rosario Sánchez.
El segundo error, el de Luperón, nos dio la dictadura sanguinaria de Lilis, que al decir de Federico Henríquez Gratereaux, al caer el dictador abatido a tiros en el 1899 se originó en el país un desorden que se le llamó la “Olla de Grillos” puesto que junto a él cayó todo el sistema económico y el orden público. Estado de cosas que se mantuvo hasta el año 1916.

El tercer error, el que se llevó a cabo en las elecciones del año 1924 nos regaló una feroz dictadura, la de Trujillo, que se inició en 1930, que se mantuvo 31 años humillando y asesinando la familia dominicana.

Después de la revuelta cívico militar del 1965 que trajo consigo la intervención Norteamericana que nos sobrevino como consecuencia del más grande y grave error cometido contra la nación al ser derrocado el gobierno democrático de Juan Bosch, hemos disfrutado con sus “altas y sus bajas” unas cinco décadas de paz que nos han permitido dar grandes pasos en la estabilidad política, construyendo y fortaleciendo el progreso económico de nuestra sociedad.
Lo más preciado hoy debe ser la continuidad de ese proceso. ¡Constituiría una fatalidad detenerlo!…

Los Amplios sectores organizados de nuestra sociedad comprometidos con la dignidad y el decoro de la nación están obligados a hacer luz en el camino que se obscurece.

Las fuerzas incontenibles del consumismo azotan las economías en el mundo. La acumulación de grandes capitales en pocas manos, el aumento de la pobreza, la corrupción, el crimen, el narco tráfico, los cambios profundos que han surgido como consecuencia de la desaparición de la Unión Soviética, el fracaso del comunismo, han echado al zafacón de la historia la lucha por la liberación nacional, y algunos de sus mayores exponentes se han dejado arrastrar miserablemente por la corrupción y el despilfarro, apareciendo sin ningún signo de rubor o vergüenza, disfrutando y exhibiendo fortunas imposibles de justificar.

Se están escuchando voces de confusión que auguran días de división entre hermanos que han olvidado reconciliarse en un momento histórico en que la unidad es fundamental.

Los caminos se estrechan y se vuelven peligrosos como si un ejército de cactus y de espinas acechara en la encrucijada compuesta por veredas de chivos o de iguanas, de las que una vez existieron en los campos del Sur.

No podemos ni debemos exponernos a merced de un nuevo error que podría ser el último y definitivo para el breve ensayo de democracia que iniciamos después de la muerte de Trujillo. Sería una equivocación imperdonable que echemos por el suelo el edificio que con tanto esfuerzo la nación ha ido levantando en todos estos años de lucha por la superación y por la democracia social que tanto anhelamos.

La competencia política debe realizarse dentro de un plano racional democrático, sobre todo civilizado. La barbarie y la incomprensión deben quedar en el pasado.

Es este el momento propicio para que juntos rindamos un homenaje de recordación al patricio JUAN PABLO DUARTE que nos legó el ideal que hoy aparentemente se olvida. Levantemos con humildad pero con decisión las Banderas de aquellos trinitarios gloriosos y celebremos todos sin distingos de colores los doscientos años del nacimiento del más grande de los dominicanos, inspirador y creador de nuestra nacionalidad, que se cumplirán este próximo veintiseis de enero del 2013.

lunes, 15 de octubre de 2012





NEYBA DESDE MI CORAZÓN
WILSON A. Acosta Sosa

Neyba labora como incansable abeja
En el verde corazón de su pequeño Valle
Luce cual Flor del Sol mojada en sus Marías
Abrevando en el frescor de sus Cachones
En el fuerte calor del medio día

.Neyba en sus prístinas alturas
Liba el néctar en flor del cafeto de Panzo
O hace ondas tras el lejano mar Caribe
Buscando con afán su ancestral Bahía


Neyba en la espada gloriosa de sus héroes
O en el fuego letal de su vieja artillería
Tronando en el febrero fecundo y milagroso
Dirigida por el valor y la destreza
De los Sosa, Los Tavera, de los Reyes
De los Sena y de Los Rodolí

Neyba, en las hojas inmarchitables de su historia
¡Como una rosa eterna!
En las nubes sin agua de sus cielos
Y en las hermosas lunas de sus noches
O en sus grandes estrellas

En las espinas de sus guasabarales
O en sus altos y verdes cayucales
Donde anidaron con amor los Ruiseñores
alimentados por el eterño Cardo Santo


NEYBA, recreando su epopeya mítica
Cuando el fervor por el terruño desbordaba
Con rojo purpura el nacimiento de la patria
En la Fuente bendita del Rodeo
Del tantas veces CAMBRONAL glorioso

Neyba en la enamorada y rítmica canción
De nuestro Bardo Apolo
En el sin par y hermoso soneto de Quinito
O en las alas del poema de Armadito

Neyba en la plenitud de sus calles anchas
En el fino polvo de su tierra blanca
Encaramada en los techos del bohío
Que acogió con su benigno abrigo
Sus primeras e inocentes esperanzas
Junto al fogón que alimentó sus críos

¡Oh Neyba!. Que en la pupila crecida de tu lago
Y en las cactáceas de sus islas soleadas
Viste escribir la historia de Enriquillo
Con arrojo con valor y gallardía

Neyba en la copla del inmortal Totoño
Que anduvo mil caminos y traspasó fronteras
Cantándole a la Patria y a la montonera

NEYBA, en la promesa de la presente juventud,
en el nuevo proyecto de la Patria
de Duarte, Luperón y de Caamaño

¡Neyba en febrero, Neyba en marzo,
Neyba en abril!¡NEYBA POR SIEMPRE,
EN EL TRABAJO QUE ENNOBLECE!
¡ TRAS EL PROGRESO,
EN EL CAMPO Y EN LA ESCUELA!

lunes, 24 de septiembre de 2012


LA REELECCIÓN:

UNA DECISIÓN QUE CAMBIÓ EL RUMBO POLÍTICO DEL PAÍS EN EL AÑO DE 1930

WILSON A. ACOSTA S.

Tanto nuestros historiadores como nuestros intelectuales del siglo recién pasado optaron por designar con el nombre de “Tercera República” al período histórico que se inicia con la inauguración del gobierno de Don Horacio Vásquez y su vicepresidente don Federico Velázquez el 12 de julio del año 1924. Este suceso marcó el termino del espacio de alrededor de ocho años de ignominioso gobierno militar norteamericano que vivió el país y que tuvo como punto de partida el desembarco de sus tropas el 29 de noviembre del 1916.


Su contendiente en esos comicios electorales fue el Licenciado Francisco J. Peinado, recio intelectual, postulado por “La Coalición Patriótica de Ciudadanos”, hombre de ideas democráticas, autor del “Plan de Evacuación de las tropas de ocupación”. Nacionalista y patriota, luchador incansable junto a otros no menos preclaros dominicanos de entonces por la liberación del yugo yanqui. Fue un verdadero prócer constitucionalista que se entregó en su momento en cuerpo y alma por la dignidad y los sagrados intereses de la Patria

Horacio Vásquez que tomó gran nombradía por su participación en el ajusticiamiento del dictador Lilis y que a partir de ese hecho fue tres veces presidente de la república ejerció considerable influencia por veinticinco o más años sobre nuestro pueblo, recibió de manos del gobierno interventor al decir de Víctor M. Medina Benet “ Un país relativamente prospero y un pueblo política y económicamente rejuvenecido y consciente de las bienaventuranzas del orden y de la disciplina como secuela de las duras pero fructíferas lecciones de la intervención militar” Su misión patriótica consistía pues, en conducir el país hacia la democracia y cerrar el camino al doloroso pasado.

Como dijo el Presidente Balaguer al entregar el gobierno al Dr. Leonel Fernández en el año de 1996, Horacio recibió de los Yanquis “Un avión listo para el despegue”. Pero en este caso que nos ocupa aparentemente similar, Horacio defraudó la confianza que el pueblo le depositó al favorecerlo con la mayoría de los votos electorales.

Poniendo por un momento a un lado el fardo de las humillaciones que ocasionó la ocupación extranjera a nuestra patria, los sufrimientos que padeció la familia dominicana, las persecuciones y muertes, es de justicia señalar, que a la par hubo también un beneficio material e institucional, pues estos interventores iniciaron la organización del Estado, desamaron y pacificaron la Nación y dieron comienzo a la construcción de las grandes vías terrestres que habrían de unir el territorio de nuestras regiones, es decir, a todo el territorio nacional,( proyectos que habían formado parte de los planes del gobierno del asesinado presidente Ramón Cáceres) Estas obras de infra-estructura, fundamentales para lograr la unidad de la Nación harían efectiva y oportuna la presencia del gobierno en cualquier parte del país a los fines de imponer su autoridad, de facilitar el comercio, la educación y la inter-relación entre los habitantes de las distintas provincias, cosas indispensables para su desarrollo económico.

Era pues de justicia, decimos, viendo aquellos eventos desde nuestra perspectiva actual, que el país comenzara a ser gobernado por aquellos que profesaban los principios republicanos constitucionalista y anti-caudillistas que enarbolaron en 1844 los Padres de la Patria, pero, el electorado prefirió a don Horacio.

Los dominicanos de ayer abrigaron la esperanza de que con la partida del invasor se iniciaría una etapa de paz de progreso y constitucionalismo, entendieron que no solo debíamos dejar atrás los días de la humillante corrupción, del conchoprimismo trágico y desorden que precedió a la muerte del presidente Ramón Cáceres en 1911 y que dio argumentos y motivos a los norteamericanos para llevar a cabo su intervención a los fines de proteger sus intereses.

No debemos olvidar que el providencialismo el autoritarismo y la corrupción fueron males que nacieron con la república y se adueñaron de la mentalidad atrasada de nuestra sociedad; se enraizó tanto ese mal, que aun en nuestros días nos obstaculiza el camino hacia un verdadero régimen de justicia y democracia social.
Desafortunadamente la oportunidad que depositó el destino sobre los hombros y la conciencia de este hombre amado por las mayorías para que se elevara ante la historia cumpliendo a cabalidad el sueño patrio de paz de orden de justicia y democracia, de respeto a la constitución del año 1924 que el juró cumplir y hacer cumplir, esa oportunidad sucumbió ante la ambición personal suya y del grupo de los malos políticos que lo aupaban abogando por el continuismo que representaba la permanencia de sus cuotas y privilegios de poder, sin prever quizás el giro fatal que su mala acción acarrearía como consecuencia casi inmediata sobre la suerte del país.

El primer error se cometió cuando ya la sociedad civil organizada representada en los partidos políticos hacía los primeros aprestos para participar en el torneo electoral de 1928. Fue una trama bien urdida contra el régimen de democracia que daba sus primeros pasos y contra las leyes fundamentales de la nación, esa trama se llamó: “LA PROLONGACIÓN DE PODERES” que consistía en prolongar en dos años el mandato constitucional de Horacio que expiraba en el 1928 bajo alegatos e interpretaciones legales deleznables. La consumación de este crimen de Lesa Patria marcó la vuelta al continuismo caudillista que el pueblo creyó haber superado.

El segundo fue más que un error un golpe mortal, lo asesto el movimiento reeleccionista del presidente y su claque: “! HORACIO O QUE ENTRE EL MAR! vociferaban esos malos dominicanos no conformes con los dos años que ilegal y arbitrariamente añadieron al período de cuatro años que tenía como término el año 1928, se preparaban con consignas, argumentos muy bien elaborados dirigidos al pueblo para fanatizarlo y crear el escenario que les permitiera quedarse en el poder en las elecciones del 1930 violando así el mandato constitucional de no reelección.

El malestar la indignación, por consiguiente la rebelión que esto provocó en la conciencia tanto del pueblo llano como de la clase política organizada fue tan grande que la conspiración toma cuerpo, y en Santiago de los Caballeros en cuya rica y progresista región se asentaba el fuerte de la incipiente burguesía que desde el año 1867 comienza a dar señales oponiéndose con vigor a las fuerzas retrógradas tradicionales, se forma el núcleo principal de la revuelta.

En las demás regiones se expresaba públicamente el descontento generalizado, pero Santiago prendió la tea revolucionaria que culminó más tarde con el golpe de estado.
Mientras que en los cuarteles, constituidos a hechura y semejanza de aquel ejercito que holló con sus botas nuestro suelo, se movía como un tigre al asecho un hombre con una desmedida ambición, seguro de su destino, esperando el momento propicio para asestar el zarpazo final. Ese hombre fue el General Rafael L. Trujillo. La fecha crucial para el histórico asalto seria aquel fatídico 23 de febrero del año 1930.

Así expresa Víctor M. Medina Benet la situación imperante luego que Horacio aceptara públicamente la reelección:
“Al aceptar la reelección en un manifiesto preñado de hipocresía y falsedad, aquel hombre había dicho que “la acepta como un deber, como mandato del pueblo” y que su “más alta ambición” era transferir el poder a otras manos como resultado del mandato del pueblo”
De la manera siguiente Medina Benet describe el sentimiento de frustración expresado por la prensa y diversas personalidades que condenaban el rumbo que tomaba el destino de la república:
“¡Guerra civil!” había pronosticado don Federico Velázquez
“Será necesario reunir fuerzas sobre naturales para hacer de la reelección un fracaso en 1930” fueron las palabras sentenciosas del diario La Opinión del 15 de sep. Del 1928”
“La reelección es una tendencia, peligrosa malsana y criminal” afirmó Vicini Burgos
“Sangre y Lágrimas” sentenció Jacinto de Castro, y se burlaron de él”.
La constitución de 1908 que yacia sin vida sin fuerza legal desde noviembre del 1916 debía ser reformada, modernizada, para entre otras innovaciones, crear la vicepresidencia de la república, reducir de seis a cuatro años el término del ejercicio presidencial; instituir el voto universal y erradicar la reelección presidencial que era posible bajo aquella constitución atrasada, ratificando en ella las disposiciones del Tratado de Evacuación que la prohibió en su articulado.
El tres de junio de 1924 se reunió la Asamblea Revisora cuyos delegados habían sido elegidos en las elecciones acabadas de celebrar en marzo pasado y en diez días evacuó la nueva constitución.

Esta fue la Constitución que el Presidente electo juró cumplir ante la Asamblea Nacional el día de su juramentación la cual fijaba en cuatro años el período presidencial y prohibía la reelección.
La verdad Jurídica es que las elecciones de 1924 se realizaron bajo el imperio del Tratado de Evacuación que se aceptó como ley sustantiva y que rigió desde el gobierno provisional de Vicini Burgos que duró de 1922 hasta la inauguración del gobierno de Horacio en julio de 1924.

En referencia al vulgar desconocimiento y flagrante violación a la constitucionalidad imperante en el país, que se produce para saciar bastardos intereses, El Listín Diario expreso categorimente el 10 de mayo de 1926 lo siguiente:” habíamos dejado de tener constitución política desde el punto y hora en que fuimos violentamente despojados por los Estados Unidos de Norte América de nuestra soberanía y nuestra independencia. No hubo desde entonces más constitución que la voluntad del gobierno militar”.

Por lo que es evidente que al los horacístas afirmar que las elecciones del año 1924 se efectuaron bajo el imperio de la constitución del 1908, solo para darle vigencia al continuismo y caudillismo político gobernante en ese momento, constituyó uno de los más graves errores de los tantos que se han cometido en la accidentada historia de esta Nación.

Por eso al fundamentarse bajo ese espurio predicamento la reelección del presidente Horacio Vásquez surgió la gran revuelta dirigida en Santiago por el Licenciado Rafael Estrella Ureña y el General Trujillo que fungía como jefe militar en la capital.
El 27 de febrero de 1930 El LISTIN DIARIO decía: “ayer en las primeras horas de la madrugada entraron a esta Capital las fuerzas revolucionarias que avanzaban sobre ella por la carretera Duarte…”

Era, que el golpe de estado al gobierno del Presidente Horacio Vásquez había sido consumado y el General Trujillo inmerso en el ojo de aquel huracán que él prácticamente dirigía ya movía los hilos de la próxima trama que lo elevaría por más de treinta años al poder omnímodo de la república dominicana.
El anciano presidente, impotente y enfermo, con su decisión de reelegirse había cambiado el rumbo político del país que debió esperar treinta y un años para reencausar su camino hacia la democracia.


CONFESIÓN
W. Acosta Sosa
Te lo diré al oído, sí, te lo diré muy quedo
Para que nadie pueda al escucharlo
Descifrar el rumor de lo prohibido
De lo que yo disfruto en soledad
Soñándome contigo

Te contaré la historia del astro solitario
Que se apagó la noche del tormento bajo el oscuro cielo
Sin lunas, sin luciérnagas, sin palabras ni estrellas
Abrazando con fe la loca desnudez de mis recuerdos
Confesándome huérfano de tus amores
Anclado en el deseo de tu cuerpo tenue, hermoso
De tus cabellos rizos como ondas marinas
Siempre atado a la escalera de tus besos
Soñándome contigo

Que nadie sepa nada
Que no asome a tu boca la palabra
Que contamine este secreto nuestro
Que oculte tu corazón el sentimiento
Cuando el rumor de mi voz llegue a tu oído
Y te llene de ese amor que haz descreído
Y sepas del dolor que yo he sufrido
Aquella negra noche de tormento
Soñándome contigo

Antes que se recoja el obscuro pañuelo
de esta madrugada y un rayito de sol,
dorado, tibio, pregone sus colores en tu pelo
Antes de eso, quiero vivir la quimera de tus besos
La ilusión de tus brazos atándose a mi cuello
Te pido por favor que no destroces
Las transparencias de esos ojos buenos
Perdidos en la ruta de la noche
En busca de las huellas de tu alma

Te pido por favor no abandones el sueño
Que despierto yo he vivido en este mundo
De mudas confesiones y de recuerdos tristes…
Después sumiso, sin ocultar el rostro
Aunque ya no te importe
Cuando muera la noche
Cegada por la luz del sol naciente
Te contaré la historia
Aunque ya no lo quieras
Te la diré al oído tozudo como siempre
Para que nadie sepa ni sospeche
¡Cuanto yo te he soñado!


miércoles, 15 de agosto de 2012



HE DE VOLVER
W.A.A.S.

Quién desterró por siempre la tristeza
En tu largo camino hacia el calvario
Es que hay hombres que siembran sus raíces
En la tierra sin nombre
jugando un poco a Dios

Para volver a nacer al paso de los siglos
Aferrado a la luz de la esperanza
Y volver a sonreír a la mañana
Cuando sus piernas y sus brazos se sacudan,
Del polvo de aquel viejo cansancio,
Que despierta el bostezo del sol al levantarse


Soy parte de ese fugaz roció que circula
En los colores de la luz madrugadora
Con la humedad de sus gotas multiformes
Para brindar amor a manos llenas

Vivo tambien en esos rayos mágicos
Que veloces transitan las cósmicas distancias
Para llenar de vida la faz de este planeta
Solo por puro amor

Por qué esas lágrimas, si la palabra sabia
Que se incubó en mi voz ya te había dicho
la verdad de la vida y de la muerte

No permitas que el viento te arrebate
Del corazón el nido, donde tu Dios ampara
El polen de tus flores y el alma de tus rosas

Perdida quedará por siempre tu sonrisa
Si hundieses en el sueño su memoria
Mas, cuando en la fosa ocultes tu presencia
Antes no olvides, que ha de llegar el día
Cuando regreses, triunfante de la muerte
A desmentir su credo y a confirmar la vida.

lunes, 13 de agosto de 2012



EN EL CEMENTERIO DE MI PUEBLO
Al alma de mi Padre
W.A.A.S.-

No imaginé tan cruel y despiadada
La tierra seca de tu cementerio
Hasta que ayer deposité en tu lecho
Una flor del jardín que frecuentabas
Cuando vivías feliz entre nosotros

Este encuentro contigo me estremece
Ante el misterio de lo desconocido
Descubrir que las hojas siempre mueren
Aunque la lluvia se caiga a raudales
Sobre esta tierra repartiendo vida
Desde ese cielo tan alto y oprimido.

Porque nadie puede detener el viento
ni recoger la leche derramada, fue que
tu alma blanca claudicó al reclamo
del destino inexorable que no cede

Al contemplarte en soledad y desamparo,
Inmóvil y resignada, como un Angel
En el lienzo de un genial artista
No pude más que trémulo decirte:
¿Por qué descansas tan cercano al sol?

Sus rayos reverberan, sobre
las grises y solitarias tumbas
Construidas de piedra y de cemento
Que custodian las viejas osamentas,
que un día, al polvo volverán


¡Pobres difuntos que ansiosos solo esperan
por las oscuras sombras de la noche
para librarse del severo castigo
de esa lámpara encendida de calor!

Ahora tú yaces sobre la tierra blanca
Desnuda de arboles, carente de verdor
Tú que dejaste frondas y colores
Y que pintaste en vida ruiseñores
En los hermosos y húmedos caminos
Aliviando de los tuyos el dolor

Tú que colmaste los espacios de tu casa
Ofrendando madrigales a tus rosas
Alimentando sus raíces con tu amor
¡Pero es tan frágil y sensible la vida!

¡Pobre alma mia! Tan sola y tan perdida,
Bajo la hierba seca
En este terraplén desguarnecida,
Si yo pudiera te rescataría
Pero la Parca te golpeó a traición

Rodaste fulminada y al instante
La tierra hambrienta distendió sus fauces
Y en su rapto te hizo prisionera
¡Oh alma mía, del mítico Seol!


sábado, 14 de julio de 2012


. Juan de Dios de Vargas

Wilson A. Acosta S.

Siempre oí a mi padre hablar con orgullo de la familia
“de Vargas”, originaria de Azua. Así lo afirmaba él.
Azua,ciudad cabecera de aquella grande y antigua é histórica provincia del mismo nombre, que comprendía entonces más allá de sus límites actuales, el territorio de todas estas otras provincias que hoy comparten el Sur profundo.

Según sus relatos ésta familia poseyó sus fundos entre El Cachón Seco, El Memiso y El Estero de la Común de Neiba.´ Aseguraba mi padre, haber escuchado de su abuelo y de su padre el episodio en que perdió la vida Juan de Dios de Vargas en los tiempos de la lucha patriótica contra la anexión de la república, convertida por la consumación de este desgraciado acontecimiento en una provincia de España.

Juan de Dios de Vargas, hermano de su bisabuelo Julián de Vargas progenitor de Teresa de Vargas Chanlatte, quien casó con Juan Antonio Acosta Pérez, procreando una familia de trece miembros, entre ellos, Evaristo Acosta Vargas y Rafaela Acosta Vargas, el primero su padre y la segunda madre de mi abuela materna Patria María Leyba. Tanto se insistió en la historia que despertó en mí más que curiosidad, un profundo y real interés por develar el oculto motivo, de la que según su criterio fue una inmerecida y triste suerte que tronchó la vida al lejano pariente.

Evidentemente víctima de la irracionalidad y torpeza de una inhumana decisión hija de las pasiones desbordadas de la época.

El fusilamiento criminal de Juan de Dios de Vargas, me decia con vehemencia, se sumó a la lista de los tantos errores que restaron adhesiones y ocasionaron arrepentimiento de familias enteras, que en principio apoyaron la causa de la Patria en nuestro lejano Sur.

De no ser por los testimonios escritos encontrados en mi detenida investigación, que al rastrear los hechos históricos fueron dándole fundamento y veracidad a la tradición oral de la familia, hubiésemos creído que se trataba de un mito. De una de esas historias hijas de la fantasía, hilvanadas por el sentimiento primario familiar, en una de esas noches llenas de misterios y memorias ancestrales, en la obscura aldea, junto a leños encendidos del enorme fogón, donde se hervía el aromático café, cosechado en las cumbres de Panzo, costumbre que nuestros antepasados trajeron desde el viejo mundo en su repleta alforja cultural.

Me inspiró incredulidad aquella parte de la historia que aseguraba que Juan de Dios de Vargas protestó con valor contra la injusta sentencia y ofreció a cambio de su vida ”pagar su peso en oro” convencido de que el oro era el interés primordial de sus acusadores y por tanto de la condena sumaria e inapelable que pendía sobre él.
¿Tendría visus de realidad la posibilidad de aquel pariente de mi padre para pagar un gran rescate en oro a cambio de su vida?

Luego comprendí, que su posición económica y sus posesiones agrícolas, le perdieron ante la codicia de sus verdugos. Éstos lo despojaron de sus bienes materiales y también le arrebataron la vida. Su cercana parentela con el Prócer Coronel Matías de Vargas también le perjudicó.
Don Sócrates Nolasco, uno de los grandes comentadores de la historia que ha parido el Sur, biógrafo y defensor a ultranza del General Pedro Florentino no pudo callar el crimen que conmovió la sociedad en aquellos días aciagos y trata de justificarlo dando como ciertas las falaces acusaciones presentadas en su contra por Florentino y Ángel Félix (Liberata) señalándolo como simpatizante pro-español, y en su afán de presentar a Florentino como un calumniado llega a afirmar que “Vicente el Neibano”, otra de sus víctimas fusilado en Azua tras juicio sumario, sin aporte de pruebas, sin derecho a defensa pero con una larga hoja de servicios prestados a la patria que le avalaba como ciudadano ejemplar y Juan de Dios de Vargas, perseguido y apresado en Neiba y luego conducido a San Juan por el Coronel Manuel Félix (a) Cabuya, eran una misma persona, arguyendo que ¡los enemigos de Florentino lo convirtieron en dos para aumentarles los muertos al General.!

No existe memoria oral ni escrita que insinúe siquiera a Juan de Dios de Vargas como apodado” Vicente el Neibano” , si así hubiese sido, su familia que a través del tiempo y las generaciones sucesivas mantuvo vivo su recuerdo junto al repudio y la indignación por el crimen perpetrado en su contra, lo hubiera confirmado. Lo que sí es cierto “que a partir de mil ochocientos sesenta y tres aparecían hombres de un patriotismo enfermo cuya pasión fanática hizo que muchos llegaran a lamentables excesos invocando la causa de la Patria”.

Pero nosotros sí hemos encontrado un contundente mentís para esta farsa en la propia obra titulada: “EL General Pedro Florentino y un Momento de la Restauración”. En la página ciento sesenta y nueve bajo las declaraciones de María Josefa Sánchez, viuda del General Zoilo Mesa, fechada en San Juan el 29 de marzo del 1938: sic.” que cuando él (Florentino) dejó a San Juan y cuando ocuparon esta población fuerzas españolas, fusiló o hizo fusilar a numerosos prisioneros entre los cuales había un Neybero por cuyo rescate enviaron dinero.
Pedro Florentino tomó el dinero y ordenó sin embargo que fusilaran al prisionero así como a los demás en la “Urca” lugar que dista dos o tres kilómetros de San Juan”. Entre estos infortunados prisioneros se hallaba Juan de Dios de Vargas cuya familia cumplía la promesa héchale a sus captores canjeando su vida por oro.
Está históricamente establecido que “Vicente el Neibano” fue fusilado en Azua bajo la protesta del Prócer General Dionisio Reyes que entendió de lo injusta de la condena, además, porque este hombre que era uno de sus compañeros, que permanentemente se jugaba la vida junto a él en los campos de batallas desde 1844, no era un traidor. En cambio Juan De Dios De Vargas, víctima de robos y marotas, en sus posesiones de Neiba por protestar dichos abusos fue acusado de colaborador con los españoles. Acusado y apresado por Manuel Félix (Cabuya) y conducido por él desde Neiba a San Juan por ante Pedro Florentino.

La familia “de Vargas “, pertenece a la leyenda. Así lo atestiguan sus méritos adquiridos en buena lid. Su protagonismo en los hechos y acontecimientos bélicos que afianzaron la creación de la República. Su participación relevante en las luchas partidarias a favor del caudillo rojo buenaventura Báez a cuya bandera y liderazgo se aferró coherente hasta el final de la carrera política del líder al término de la gran guerra de los seis años que devastó al suroeste del país en fiera lucha fratricida. Su participación positiva a favor de la revolución liberal y progresista del Cibao en el 1857.
Su férrea oposición y repudio permanente al General Pedro Santana que tuvo su máxima expresión en el levantamiento revolucionario del Coronel Matías de Vargas en Azua en el año 1859 alzamiento revolucionario que acabó en forma trágica con el fusilamiento del Coronel Matías de Vargas y algunos de sus familiares y amigos, al no producirse las adhesiones esperadas de las fuerzas anti-santanistas y anti- anexionistas, debido a los celos de los caudillos de la zona, que aunque afines a la causa se disputaban el protagonismo político y militar.
Como un ejemplo de lo antes dicho, veamos al general Pedro Florentino que no obstante ser seguidor de Báez, enemigo acérrimo de Santana, que lo acusó tantas veces de apoyar las marotas de sonsaca y pro-haitiano...Más, su ambición no le permitió aceptar que otro dirigiera o iniciara la rebelión contra Santana y sus planes de anexión.

Matías de Vargas, que pagó con su vida su oposición a Santana y a sus planes de anexión fue también un soldado de febrero que recorrió los caminos del Sur desde Azua hasta Neiba, San Juan y Las Matas, El Cercado y todo el litoral fronterizo en los afanes de la Patria por su independencia. Esta familia víctima de los desafueros de Santana fue luego victima de Pedro Florentino el implacable perseguidor de sus enemigos personales o políticos.

Creo importante consignar aquí, que en su trabajo de investigación histórica publicado en el Boletín General de la Nación de enero-abril del año 1944 ´no.32-33 titulado “Mención de Próceres de la Restauración “, Luis E. Alemar dice lo siguiente al referirse al Coronel Matías de Vargas: “estuvo en la batalla de azua en 1844 y tomó parte en casi todas las campañas del Sur contra las huestes invasoras haitianas, con el grado de Teniente Coronel. Para enero del 1846, era Comandante de Armas de la Común de Neiba. Alcanzó el grado de General “. pg., 141.

En la guerra restauradora se dio una situación muy particular. Algunos Generales Jefes actuaban de manera independiente. No obedecían al mando unificado de la revolución. Otros además practicaban el pillaje y el bandolerismo. Un ejemplo de esto lo vemos cuando el General Luperón después de ser nombrado Jefe de las Operaciones del Sur decide enviar al Coronel Tiburcio o Norberto con cinco compañías a Bonao. Estando ya en Bonao el Coronel Tiburcio llega el General Perico Salcedo confinado por “turbulento, arbitrario, desobediente y bandido”.

Se une al Coronel Tiburcio que ignoraba la condición de castigo de ese General. Al otro día ya unido a la tropa le dijo al Coronel Tiburcio: “Usted es Coronel, pero yo soy General y soy quien debe mandar la tropa. De aquí en adelante, todos los que encontremos son españoles, es decir enemigos, a quienes debemos matar confiscando sus intereses! Conmigo el pillaje es libre! Y a los que se opongan los fusilo, porque estamos haciendo patria y con algo debemos recompensar nuestro trabajo y sufrimientos”. La tropa lo vitoreó y el Coronel Tiburcio quedo relevado del mando.

Igual, Pedro Florentino sembró el terror en el sur, ordenó y ejerció el pillaje y fusiló a amigos y enemigos. Acusó a sus enemigos personales y a sus adversarios políticos de pro-españoles. Desacreditó con sus acciones la causa restauradora en todo el Sur por lo que sus hazañas guerreras frente a las huestes españolas perdieron el brillo y el reconocimiento que hubiesen merecido ante sus contemporáneos y ante la posteridad. El fue de los que confundió la sangrienta campaña de la restauración con otra de las tantas guerras y rebatiñas civiles que destrozaban el país.

Es indudable que Pedro Florentino y Aniceto Martínez junto a otros importantes jefes del Baecismo iniciaron en el Sur la revelión contra la anexión a España llamando y poniendo sobre las armas las reservas de las guerras por la independencia en Neyba, Barahona, San Juan, El Cercado, Las Matas de Farfán y demás poblaciones fronterizas y en una brillante carrera de triunfos tomaron a Azua llegando hasta San Cristóbal. No obstante, en una actitud de vacilación inexplicable decidieron no seguir hasta la capital dando oportunidad a las fuerzas contrarias para reponerse de la sorpresa, organizarse y propinarle una derrota definitiva.

De acuerdo con lo expresado por Sócrates Nolasco en su obra citada precedentemente “Florentino no se pudo reponer de esa derrota, convirtiéndose en un ser amargado, alcohólico, dedicándose a las más inicuas tropelías contra los indefensos pobladores del Sur proclamándose el Rey Cristóbal de Haití”…..” Ciego de fanatismo, su furor fue temido de los adversarios y de los pacíficos ciudadanos. El espanto y el hambre fueron señores de la comarca.”
Y prosigue el historiador” El General Pedro Florentino tiene dos historias, en principio yo solo conocía la historia negra”….

El Sur estaba ya cansado de soportar a Pedro Florentino que sembraba el terror por donde quiera que pasaba”... Él, que había conocido momentos de gloria liderando la guerra restauradora.
Él, que ya antes había rendido su cuota de sacrificio en las batallas libradas a partir de febrero del 1844 por la separación. Este hombre fue repudiado y abandonado, perdiendo el favor y la admiración de sus compañeros de armas por su final comportamiento indigno y cruel en complicidad con el asesino de su propio hijo Capitán Santo Domingo Florentino, acogiéndolo a su lado, no obstante la sangre derramada, como amigo y lugarteniente.

En la página no.170 de su obra “El General Pedro Florentino un Momento de la Restauración” Don Sócrates Nolasco anota lo siguiente:” el matador del Capitán Santo Domingo, afirma el restaurador Gregorio Félix fue el Coronel Cabuya, primo del General Ángel Félix y familiar del mismo Gregorio Félix que sirvió a sus ordenes durante la Restauración y que era miembro de la misma familia. A otras personas les he oído decir que Cabuya dio muerte al hijo del general Florentino y que éste era tan desnaturalizado que después de eso lo tomó junto a él en la guerra contra España”. Sic

El señor Rosendo Prevost con 96 años de edad en entrevista dada a S. Nolasco el 28 de marzo del 1938, dice, fragmento:” Luis Ernesto Florentino le pregunta. ¿Qué parentesco tenemos con el General Florentino? resp. ¿Qué Florentino? ¿El malo ese que me mandó preso a Santiago y quiso matar a mi padre y por el que tuvimos que irnos a Cuba? ¡Ningún parentesco!”

Fue en ese momento de la historia de nuestro país que las fuerzas comandadas en el Sur por el General Florentino se llenaron de descrédito tanto en Bani como en Azua, en Neiba y en San Juan, estremeciendo de horror la población con el fusilamiento de muchos de sus mejores hijos entre ellos Juan de Dios de Vargas, que protestó y repudió aquellos actos cometidos por fuerzas derrotadas y deshonradas “que creían tener derecho para arrebatar y arrebataban Arreando reses ajenas hacia la frontera agenciándose recursos mediante actos indecorosos”……

Tras la comprobación de la ocurrencia de estos actos a Florentino se le destituyó del mando del Ejército del Sur. Lo sucedió en el puesto el General Juan de Jesús Salcedo. Luego, el general Ramón Matías Mella pasó al Sur y posesionó al general Manuel María Castillo en su lugar. Florentino se refugió en Haití donde murió asesinado por uno de sus antiguos compañeros de armas: el Coronel Juan Rondón.
Toda la memoria histórica que hemos consultado coincide en afirmar que Juan de Dios de Vargas era un Neybero de prestigio, con una gran posición económica, dueño de crianzas en los sitios comuneros del Memiso y El Estero. Que su casa fue refugio para el necesitado. Respetado...Representativo de la región. Patriota y político, que accionó junto a su ilustre pariente Matías de Vargas heredando de él las buenas y malas querencias de amigos y enemigos.
Juan de Dios de Vargas participó en la batalla de cambronal junto al General Francisco Sosa. Apoyó la revolución liberal y progresista del Cibao en 1857. Como político obediente firmó el pronunciamiento de Neiba, a favor del gobierno provisional que presidiría Santana, del 1ero de agosto del año1858. Participó en la revuelta de Azua y más tarde al ser sofocada la rebelión del General Domingo Ramírez, Jefe de los Ejércitos de la Frontera Sur para 1860´, le fue conmutada la pena de muerte, que se le impuso por su participación en las rebeliones en contra de Santana, por la de cinco años de prisión y la prohibición perpetua de vivir en la provincia de Azua. “Acto de benevolencia política” que practicaba Santana después de aplastar inmisericorde a sus enemigos.

Dicen que Juan de Dios de Vargas aceptó resignado el confinamiento…..Tomando el viejo camino que conduce al Cibao por San José de Ocoa en pos de preservar su vida y esperar el momento propicio para su regreso y su activa inserción en la lucha contra Santana y los españoles. puesto que, como es sabido el movimiento restaurador fue sustentado fundamentalmente sobre la base del Baecismo en toda la geografía sureña. Estos, unidos a los Santanistas arrepentidos y al grupo de los ideales de la pura y simple, el Partido Febrerista de Duarte, Sánchez y Mella, enfrentaron a las huestes españolas y al ejército de criollos fieles seguidores de Santana.

OBRAS CONSULTADAS:
1.- El General Pedro Florentino y un momento de la Restauración. De Sócrates Nolasco
2.-Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos´. Gral. Gregorio Luperón
´3.- Anexión y Guerra de Santo Domingo. Gral. José de la Gándara
4.-Historia de la Dominación y Última Guerra de España. Ramón González Tablas
5.- Historia de la Restauración. Pedro Archambault.
6,-Documentos para la Historia de la Rep. Dom. E. Rodríguez Demorizi vol.2
7.- La Guerra de la Restauración. Juan Bosch.
8.- Santana y los Poetas de su Tiempo. E. Demorizi.
9.- Gregorio Luperón Biografía Política, Hugo Tolentino Dipp.
10.- Pablo Mamá. Freddy Prestol Castillo.
11.- La Evolución Histórica de Barahona. José Robert
12.- Boletín del Archivo General de la Nación. Num.32-33
Edición Conmemorativa. 1844-1944.
13.- Historia emocional de Neiba. A. Sosa Ley